¿Es bueno pasar calor durmiendo? Sudoración nocturna

Algunas personas se preguntan si es bueno o malo pasar calor durmiendo. Lo cierto es que la temperatura puede afectar mucho a la calidad de nuestro sueño. Despertarse por la noche y no poder quedarse dormido, tener una sensación de ahogo y dificultad para respirar, sudoración nocturna y que luego el sudor se nos quede frío, provocándonos un resfriado, son algunas de sus posibles consecuencias.

Imagínate, sin embargo, que estás pasando la gripe o tienes un poco de fiebre; seguramente te habrán dicho que lo que te conviene ahora mismo es pasar calor en la cama. ¿Es bueno pasar calor en la cama cuando tienes fiebre? Pues lo cierto que hay que ser comedidos; de hecho, pasar demasiado calor puede hacer que aumente la temperatura del cuerpo, con lo que esa tampoco es la solución.

¿Cuándo es bueno pasar calor en la cama? ¿A qué temperatura ideal deberíamos dormir para poder disfrutar de un sueño placentero? Independientemente de lo que te hayan dicho, pasar calor durmiendo no es nada recomendable.

Por qué no es bueno pasar calor durmiendo

Así es, no es bueno que pases calor en la cama, ni te agobies con un exceso de mantas, o que pongas una temperatura demasiado alta en el calefactor o aire acondicionado. Mucho menos cuando tienes fiebre, lo que significa que la temperatura corporal es más alta, y lo que necesitas es precisamente reducir la temperatura.

Lo que sí es posible que ocurra es que tengas temblores o sensación de estar destemplado, en cuyo caso pasar un poco de calor sí te puede ayudar a mitigar esa primera sensación. Sin embargo, tampoco es necesario abusar para evitar que suba la fiebre.

Los expertos recomiendan que duermas a una temperatura en torno a los 20 o 21º C. Seguramente habrás oído que, cuando pones el aire acondicionado por la noche, nunca deberías ponerlo por debajo de 23 o 24º, no sólo para ahorrar energía, sino también porque es lo que más se aproxima a la temperatura ideal.

Cuando duermes a temperaturas demasiado altas, por encima de los 26 º C, lo que tiende a ocurrir es que aumenta la presión sanguínea. Especialmente si tienes problemas de hipertensión, el exceso de calor es perjudicial para tu salud cardiovascular. Tenderás a ponerte rojo, sentirás agobio y un estado de nerviosismo que hará que tu cuerpo esté más alerta de lo normal y por tanto te resulte difícil conciliar el sueño.

El exceso de calor también puede provocar, por ejemplo, que se te reseque la garganta y te despiertes tosiendo, o con cierta sensación de ahogo o dificultad para respirar debido a la condensación del aire en la habitación.

Consejos para no pasar calor mientras duermes

Si no quieres pasar calor durante el sueño, te recomendamos que tomes medidas para refrescar tanto la habitación como la cama.

Empieza de antemano durmiendo en un tipo de colchón que no condense la humedad, tenga una buena transpiración y ventilación y, sobre todo, que tenga un tejido con un tratamiento que te ayude a generar una sensación de frescor.

Tampoco pienses que es necesario tener el aire acondicionado encendido toda la noche para no pasar calor durmiendo. En El Blog Verde nos dan algunos consejos que te pueden ayudar; te reseñamos algunos de ellos.

Sudoración nocturna

1. Apaga todos los aparatos electrónicos

Por la noche, si no quieres pasar calor durmiendo, lo primero que tienes que hacer es apagar todos los aparatos electrónicos. Ordenador, móviles, televisores, etc. Los aparatos, incluso si están en stand by, están conectados a la corriente eléctrica y por tanto son una fuente de calor incluso cuando no los estamos utilizando.

2. Refresca la habitación de forma natural

No hace falta que pongas el aire acondicionado por la noche para dormir a la temperatura ideal. Puedes, simplemente, colocar un ventilador cerca de la ventana que remueva el aire un poco más fresco de la calle y lo distribuya por la habitación. Contribuirá a reducir la temperatura ambiente y por tanto a generarte una sensación más placentera.

3. Es mejor dormir desnudo

Dormir desnudo tiene muchos beneficios y te los hemos contado ya en el artículo ¿Dormir desnudo es bueno, malo, o da igual? Pasar la noche desnudo te ayuda a regular la temperatura del cuerpo, ya que al no haber tejidos extra que generen sensación de calor, tu temperatura será un poco inferior a que si durmieras con pijama.

Que duermas desnudo no significa, no obstante, que debas dormir completamente destapado. Si es posible que refresque algo avanzada la noche, debemos evitar también que un cambio muy brusco de temperatura pueda contribuir a que nos resfriemos. Por tanto, lo más adecuado sería dormir desnudo con una sábana ligera.

4. Cena ligero

Aunque te pueda parecer extraño, lo que comes también va a influir en si por la noche tienes sensación de calor o frío. Evita las comidas calientes y copiosas cuando hace más calor, cena una ensalada ligera y alimentos frescos, de manera que el cuerpo no tenga que producir más calor para poder digerir dichos alimentos. Además, no dejes de beber agua antes de acostarte para ayudarte a reducir la temperatura corporal antes de acostarte.

5. Evita que el colchón se recaliente

Cuando nuestro colchón ha estado sometido durante el día a largas horas de sol y calor, es habitual que lleguemos por la noche y nos encontremos con el colchón caliente. Evita que esto suceda reduciendo la luz y el calor en tu dormitorio.

Puedes poner estores en tu ventana, bajar la persiana o programar el aire acondicionado para que refresque la habitación antes de que te vayas a acostar. Tendrás una sensación mucho más placentera y te ayudará a quedarte dormido.

6. Toma una ducha fría o templada

Otro de los trucos que te ayudará a no pasar calor mientras duermes es reducir previamente la temperatura del cuerpo mediante una ducha con agua tibia, o incluso agua fría. Te ayudará a reactivar tu cuerpo y disminuirá levemente la temperatura corporal para que te resulte más fácil quedarte dormido.

En definitivas cuentas, no es bueno pasar calor durmiendo, incluso a veces es mejor tener un poco de frío. Como te apuntamos en el post de Dormir con frío: ¿es bueno pasar frío durmiendo?, lo ideal es disfrutar de una temperatura normal y adecuada a la temperatura corporal. Aplicar estos consejos te ayudará no sólo a que te resulte más fácil quedarte dormido, sino también a no despertarte fácilmente durante la noche.

Llega el buen tiempo ¿qué necesita tu cama?

Cuando llega el buen tiempo, hemos de dejar a un lado las prendas que más calor nos dan y tratar de disfrutar de un sueño más fresco y llevadero. Sin embargo, hay personas más frioleras que otras, otros que sudan más fácilmente debido al calor y otros que necesitan dormir en algún tipo de colchón especial porque el que usaban hasta ahora resulta demasiado caluroso.

Otro factor importante es el lugar en el que nos encontramos, ya que si bien por el norte de España puede refrescar con frecuencia por la noche, aun en primavera, en el sur del país parece que el verano se anticipa y hacen falta prendas más ligeras.

Por otro lado, no todos los materiales con los que se fabrican las sábanas, colchas y fundas están adaptados a la temperatura ideal de cada uno. Buscamos ante todo que haya mucha versatilidad, por ejemplo la que nos ofrece la funda nórdica Atlantic Sanex, que puede dividirse en dos piezas por si tenemos demasiado calor.

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En este post vamos a ver varios tipos de durmientes y conocer algunas recomendaciones que te pueden ayudar para disfrutar del buen tiempo sin pasar demasiado calor por la noche, ni pillar un resfriado por un exceso de confianza y falta de abrigo. Pero antes veamos los elementos de la cama que se pueden cambiar.

Componentes de la cama

Nuestro descanso depende de un conjunto amplio de factores, donde el colchón no es el único elemento importante. Hay otros componentes de la cama y del sueño que debemos tener en cuenta:

  • La almohada: aunque nuestro cuerpo tenga una temperatura adecuada, si resulta que nuestra cabeza está apoyada en una almohada de un tejido muy caluroso y poco transpirable, intentar dormir puede volverse insoportable debido al sudor.
    Te recomendamos esta nueva almohada de Belnou, especial para los calurosos:

  • Las sábanas: no todos los tipos de sábanas resisten igual la humedad. Según el material del que están hechas, pueden proporcionarnos más o menos calor.
  • Las mantas (si las usamos): en general, dejan de ser útiles cuando llega el buen tiempo, pero una manta ligera de quita y pon puede solucionar un problema en una noche de frío.
  • La funda nórdica: hay algunas que valen para todo el año, otras solo para invierno. Debemos vigilar el gramaje o grosor de la que estamos utilizando.
  • La colcha o edredón: un sustituto más ligero que, sin embargo, en ocasiones, puede no ser suficiente.
  • El cubrecolchón: influye en la confortabilidad del descanso, pero dependiendo de su grado de transpirabilidad, el colchón podrá airearse mejor o peor.
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  • El somier: puede facilitar o entorpecer la transpiración, si bien es un elemento que, al igual que el colchón, generalmente no vamos a cambiar de una estación a otra a menos que tuviéramos ya pensado renovarlo.

Todo dependerá, al fin y al cabo, de elementos tanto externos (la temperatura ambiente del lugar en el que te encuentras) como internos (tu sistema nervioso, sensibilidad al calor y al frío, etc.). Estudiemos caso por caso.

Si eres una persona muy friolera

Lo normal es que en los meses de abril, mayo y junio, si eres una persona friolera, vinieras utilizando una funda nórdica muy gruesa, de gramaje de invierno, que ahora te resulta calurosa. No obstante, no te convence la idea de quitar la funda y quedarte sólo con la sábana y la manta, ya que algunas noches te despiertas con frío o algo de dolor de garganta.

En tu caso específico, te recomendamos que utilices rellenos nórdicos intermedios, cuyas características permiten utilizarlos en las cuatro estaciones del año, sin que por eso vayas a pasar calor o frío. Los gramajes intermedios se encuentran en torno a los 250 gramos/metro cuadrado, ya bastante inferiores a los de invierno, que suelen tener un grosor de entorno a los 400 o 450 gr/m2. El nórdico Platinum, por ejemplo, tiene un gramaje intermedio.

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Es el caso, por ejemplo, de los rellenos fabricados en plumón, que tienen un tacto muy suave y se pueden utilizar en cualquier época del año. Este material ejerce la función de un termoregulador, de manera que te sentirás más fresco una noche que haga calor, y más abrigado una que haga algo de frío.

Lo importante es que, si somos muy sensibles al frío, no nos conformemos con quitar las fundas nórdicas tan pronto, ya que las temperaturas pueden ser variables de unas noches a otras, dependiendo también del lugar en el que nos encontremos.

En Colchones.es puedes encontrar algunas fundas para colchones de gramaje intermedio como el nórdico Gold.

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Si vives en una zona muy calurosa

Revisar los tejidos que estás utilizando es muy importante para que puedas tratar de mantener una buena temperatura durante el sueño. Y para eso hay que empezar desde el cubrecolchón. Los cubrecolchones nos ayudan a disfrutar de un descanso más confortable, pero es necesario que sea impermeable y transpirable para que contribuya a absorber la humedad.

Ese es el caso por ejemplo de la sábana bajera Tencel, que combina diferentes materiales de fibra para garantizar una excelente absorción de la humedad, contribuyendo así a mejorar la termorregulación del cuerpo.

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Los cubrecolchones de fibra como Tencel son muy frescos, pero también proporcionan calidez durante el verano, con lo que no tienes que cambiar de cubrecolchón en cada estación. Además, tiene el efecto de segunda piel, que nos garantiza una óptima adaptabilidad y no te resultará para nada agobiante ni caluroso.

Debes prestar atención también a las sábanas: utiliza mejor sábanas de coralina, que son más ligeras que las de franela, si bien también te ayudarán a protegerte del frío durante el invierno. Podrás encontrar diferentes gramajes, pero generalmente en torno a los 240 gramos/m2. Busca una de menor gramaje si vives en una zona calurosa, pero te consideras friolero.

Si sudas mucho durante la noche

Hay personas que tienden a sudar más que otras, especialmente las noches en las que no pueden dormir. Para ellas, será esencial preparar la cama para soportar lo mejor posible la humedad y utilizar tejidos frescos y transpirables.

Cuando una almohada se humedece a menudo debido al sudor, la sensación térmica aumenta de manera significativa, ya que aunque el sudor refresca la almohada, aumenta la sensación de agobio debido a la falta de higiene. Además, hay almohadas como muchas de látex que no soportan bien la humedad y se estropean con facilidad, con lo que en cuanto empieza el buen tiempo pueden también empezar a deteriorarse.

Las almohadas de fibra hueca siliconada son altamente higiénicas y pueden lavarse fácilmente en la lavadora, con lo que si tiendes a sudar por la noche, es muy recomendable que utilices una de este tipo.

Un ejemplo de este tipo de almohadas, ideales para combatir la humedad, lo tenemos en la almohada Pikolin New Aerelle, con funda exterior extraíble y lavable, de tacto seda. Se trata de una almohada muy suave, de firmeza media y alta transpirabilidad.

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Si duermes solo, o duermes con alguien

La independencia de lechos siempre es importante para que el descanso de ambos pueda ser agradable, tanto si hace frío como calor. Por eso conviene utilizar un colchón para pareja que respete el espacio de cada uno de los durmientes.

No obstante, cuando llega el buen tiempo, es más fácil que alguno de los dos tienda a destaparse, o que uno tenga más frío que el otro y tienda a aprovechar más parte de la sábana. Es esencial buscar modelos que puedan satisfacer a ambos, como por ejemplo, utilizar una almohada distinta para cada uno de distinta ligereza, o añadir una manta ligera individual para el que sea más friolero.

No olvides tampoco utilizar el pijama adecuado; si te resulta muy pronto para sacar el pijama de verano, puedes combinar pantalón largo y manga corta, o bien utilizar un pijama de manga larga hecho de algodón fresco y dejar siempre de lado los tejidos rugosos como el terciopelo, especialmente en las zonas más cálidas.

¿Qué tipo de duermiente te consideras? ¿Cómo estás preparando tu cama para el buen tiempo? Te invitamos a que nos envíes tus dudas a través de nuestras redes sociales, o dejándonos un comentario. Estamos en el Facebook de Colchones.es y también en Twitter (@colchonesES).

¡Feliz descanso!

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Autor: Samuel Juliá

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