Qué hacer si tengo una contractura en la espalda

Todos alguna vez hemos sufrido las molestas contracturas musculares, éstas se forman cuando se produce una contracción brusca de las fibras que conforman el músculo y producen una sensación de tensión muy dolorosa. En el post de hoy vamos a ver qué hacer si tengo una contractura en la espalda.

Las contracturas alteran el normal funcionamiento del músculo y habitualmente incluso se pueden notar al tocar la zona dolorida ya que normalmente aparece un pequeño bulto. El dolor que producen suele ser intenso, generando en algunos casos malestar general, mareos o dolor de cabeza.

Contractura en la espalda

Causas de una contractura en la espalda

Los motivos por los que podemos lastimarnos y sufrir una contractura muscular pueden ser varios, habitualmente se produce por un sobre esfuerzo que realizamos en un momento puntual. La vida sedentaria hace que nuestros músculos están debilitados y no tengan la fuerza necesaria para soportar ciertos movimientos o actividades.

Una postura forzada o un movimiento repetitivo también nos puede producir una contractura en la espalda, a menudo son posiciones que ya adoptamos por costumbre, como leer con la cabeza muy agachada, o sentarnos de un modo determinando, encorvando mucho la espalda y que al final nos pasan factura.

Contractura en la espalda

Vernos sometidos a situaciones de estrés también afecta a nuestro cuerpo, que puede responder ante esa ansiedad con la contracción de los músculos.

Para evitar sufrir una contracción muscular hay que actuar con cierta precaución ante esas situaciones que las pueden provocar, si vamos a realizar ejercicio o un esfuerzo más acusado de lo que estamos acostumbrados lo mejor es realizar un pequeño calentamiento e ir aumentando progresivamente la intensidad de la actividad que estemos realizando.

Qué hacer ante una contractura en la espalda

Si, a pesar de nuestras precauciones, la contractura aparece no nos queda otra que intentar tratarla para que nos cause el menor daño posible. Lo principal es descansar la zona, evitando cualquier esfuerzo fuerte en los dos o tres días siguientes. Acudir a un fisioterapeuta es importante para que aplique tratamiento.

Aplicar calor nos aliviará mucho, ya sea con una mantita eléctrica o con una bolsa de agua caliente aplicada sobre la zona ayudará a ir rebajando la tensión.

Contractura en la espalda

La ducha también será una gran aliada, podemos concentrar chorros de agua caliente sobre la contractura en la espalda durante unos minutos y alternar con chorros de agua fría durante unos 30 segundos. Repetir esta acción unas cuantas veces reducirá poco a poco la sensación de dolor.

Masajear la zona afectada hará que el músculo se relaje y por tanto que el dolor disminuya. Con el masaje hacemos que llegue más cantidad de sangre hacia la contractura, lo que favorece a la recuperación del tejido muscular.

Contractura en la espalda

Una vez hayamos dejado descansar la zona de la contractura durante unos días, es conveniente comenzar a realizar ejercicios suaves para ir recuperando la elasticidad del músculo, trabajar la flexibilidad es imprescindible para evitar nuevas contracturas en un futuro, pero también nos ayudará a disminuir poco a poco la contracción a la que está sometida el músculo.

Es importante visitar a un fisioterapeuta que nos alivie el dolor y nos enseñe ejercicios con los que poder mejorar nuestra musculatura y evitar futuras contracturas.

Por último, si vemos que la contractura muscular no disminuye y desaparece pasada más de una semana, y tenemos otros síntomas como pinchazos o adormecimiento, sería conveniente acudir al médico para determinar el alcance de nuestra lesión.

Contractura en la espalda

En estos casos, y si el dolor es muy severo, puede que necesitemos un tratamiento más específico e incluso tomar algún medicamento para aliviar el dolor, como algún relajante muscular o antiinflamatorios. En cualquier caso, debemos buscar la ayuda de un profesional que nos aconseje.

Actualmente muchos de los trabajos que desempeñamos nos obligan a pasar muchas horas sentados, lo que atrofia nuestros músculos convirtiendo las contracturas musculares en un mal muy común en nuestros días. Realizar ejercicio físico habitualmente, evitar el sedentarismo e intentar corregir posturas inadecuadas o forzadas, nos ayudará a prevenirlas.

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