Síndrome de las Piernas Inquietas. Problemas para descansar

Hoy vamos a hablar de un síndrome del que quizás no hayas oído hablar a pesar que el número de personas que lo sufren ha aumentando considerablemente en los últimos años. Hablamos del Síndrome de las Piernas Inquietas, conocido también por las siglas SPI. Antes denominado Enfermedad de Ekbom, y su sigla en inglés es RLS.

Según la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI), dicho síndrome es un trastorno neurológico del movimiento caracterizado por la necesidad irresistible de mover las piernas y por sensaciones desagradables en las extremidades inferiores, generalmente muy molestas, y que algunos pacientes describen como dolorosas.

Este trastorno afecta entre un 5-10 % de la población, y puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente a partir de los 40 años. El SPI es considerada una enfermedad del sueño, ya que suele afectar la calidad del mismo, ocasionando somnolencia durante el día, así como también cuadros de ansiedad y depresión que repercuten de manera importante sobre la calidad de vida de las personas afectadas.

Síndrome de las piernas inquietas. Fuente: blog Dormitia

Algunas de las sensaciones más características son, entre otras, sacudidas, picores, hormigueo, calor, dolor, pinchazos, sensación de tensión en las extremidades inferiores, generalmente en momentos de inactividad, etc. unidas, a la sensación de desasosiego que genera en muchas personas.

En el blog autoayudame, nos describen algunas de las expresiones que utilizan los pacientes para dirigirse a los síntomas que tienen:

  • Algo se está deslizando sobre nuestras piernas.
  • La sensación de que un insecto o un animal pequeño camina por las piernas.
  • Hay un hormigueo en las piernas, en ambas o en una.
  • Tengo sensaciones de quemazón, de frio, etc.
  • Tengo las piernas tirantes, duras, tiesas.
  • Me duelen las piernas por la noche, en plena fase de sueño.

Los síntomas se producen, por lo tanto, cuando el individuo se encuentra en reposo o relajado, por ello, empeoran por la tarde y noche. Son molestias que se suelen reducir mediante el movimiento voluntario de la zona afectada, al menos, mientras dura el movimiento. La mayoría de las personas optan por caminar, antes de ello, seguramente han estirado o doblado las piernas en la cama, sin parar de dar vueltas.

Además esta afección puede empeorar con picos de estrés impidiendo dormir más de tres horas.

Algunos otros síntomas asociados al SPI pueden causar dificultad para iniciar y mantener el sueño. Las sacudidas y movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño pueden darse con una frecuencia de 20 a 30 segundos, ocasionando continuas interrupciones del sueño.

Por estos motivos, el Síndrome de Piernas Inquietas es una causa importante de insomnio. Si quieres saber más lee nuestros posts Causas y síntomas del Insomnio y ¿Cómo puedo evitar el Insomnio?

Como otras enfermedades del sueño, la de Piernas Inquietas, empeora la calidad de vida de las personas que lo sufren al impedir el sueño y el descanso adecuado durante la noche, y afecta de manera directa al deterioro de muchas parcelas de su vida. La privación crónica del sueño provoca cansancio y disminución de la capacidad de concentración durante el día. Esto influye enormemente, tanto en la vida profesional como familiar de estas personas, así como en el estado de ánimo. Además, dichas personas tienen hasta un 2,5 más de probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares que los individuos que no padecen esta enfermedad.

Causas posibles

Aunque es una enfermedad extendida, no están claras las causas que la originan. Se ha demostrado la participación de múltiples y diferentes factores. En el blog de la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas encontramos información sobre algunos factores a tener en cuenta:

  • El SPI puede tener carácter hereditario. Los investigadores están actualmente analizando las posibles causas genéticas que puedan ser responsables de este síndrome. En estos casos se le conoce como SPI primario o familiar.
  • El SPI puede ser el resultado de otra enfermedad que, cuando se encuentra presente, empeora el SPI subyacente. Se le llama SPI secundario. Algunas de estas enfermedades son: enfermedad renal crónica, diabetes, deficiencia de hierro (Anemia).
  • Durante el embarazo, particularmente durante los últimos meses, hasta el 20% de las mujeres desarrollan el SPI. Después del parto, a menudo los síntomas desaparecen. No obstante, existe una relación clara entre el número de embarazos y las posibilidades de desarrollar SPI crónico.
  • La anemia y el bajo nivel de hierro en la sangre están asociados con los síntomas del SPI, como también lo están las enfermedades crónicas tales como la neuropatía periférica (daño en los nervios que transmiten la sensibilidad o que inervan las piernas y pies) y la insuficiencia renal.
  • Trastorno en el funcionamiento de la dopamina, una sustancia presente en el sistema nervioso que está encargada de la regulación del movimiento. A su vez, la dopamina precisa del hierro para funcionar correctamente, y se ha visto que en los pacientes con SPI existe un mal funcionamiento del hierro y/o disminución de los depósitos (niveles de ferritina).

Si no existe historial familiar del SPI y no hay enfermedades asociadas subyacentes que causen la afección, se dice que es el SPI idiopático, lo cual quiere decir que no tiene una causa conocida.

Movimientos para el síndrome de las piernas inquietas. Fuente: blog saludymedicina

Si tienes estos síntomas, no dudes en consultarlo con tu médico habitual. Es una enfermedad que se puede detectar en la historia clínica, aún así, en ocasiones se hacen otras pruebas, como analítica, para comprobar los niveles de hierro.

Tratamiento para el Síndrome de las Piernas Inquietas

– Medidas no farmacológicas:

Lo más recomendable para suavizar los síntomas de la enfermedad son:

  1. Es importante mantener un horario de sueño regular.
  2. Ejercicio moderado regular durante 30-60 minutos al día. Por ejemplo, caminar.
  3. No estar demasiado tiempo sentado.
  4. Darse baños con agua caliente.
  5. Hacerse masajes en las piernas.
  6. Aplicar frío o calor.
  7. Usar técnicas de vibración, para relajar las piernas.
  8. La acupuntura.
  9. Practicar técnicas de relajación como meditación, chikung o yoga, éstas pueden ayudar a reducir o aliviar los síntomas.
  10. Evitar la cafeína, así como otros productos y bebidas estimulantes y energetizantes como el chocolate, el café, té, y algunos refrescos, ya que suele incrementar los síntomas. En muchos individuos, se ha descrito también que el consumo de alcohol incrementa la intensidad de los síntomas.
  11. Vitaminas o suplementos que ayudan: Si la carencia de minerales o de vitaminas se determina como la causa del síndrome, los suplementos de hierro, vitamina B o los folatos pueden reducir o aliviar los síntomas (tomar bajo prescripción facultativa).
  12. También es importante evitar ciertos fármacos que pueden empeorar los síntomas: antihistamínicos, algunos sedantes que bloquean la dopamina, y ciertos antidepresivos, bloqueadores del canal de calcio, muchos medicamentos anti-mareo, anti-alérgicos o anti-gripales, muchos tranquilizantes. Los antidepresivos incrementan también los síntomas del SPI.

Tratamiento SPI. Fuente: blog Autoayudame

– Medidas farmacológicas:

En la gran mayoría de los casos, hay que tener en cuenta que el Síndrome de Piernas Inquietas es un trastorno de curso crónico y progresivo. Al principio, se manifiesta de forma esporádica, con discretas molestias que no interfieren de forma significativa con la vida de los sujetos que lo padecen. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la intensidad de síntomas será cada vez mayor y más frecuente, y no es raro que estos pacientes refieran importantes problemas para iniciar y mantener el sueño, presentando gran inquietud, nerviosismo y desasosiego. En estos casos, habrá que unir las medidas no farmacológicas con algunos medicamentos. De lo cual se encargará nuestro médico.

Publicado en Personas mayores, Salud, Sueño, alteraciones | Etiquetas: Causas de la enfermedad de Piernas Inquietas | del sueño | Dificultad y problemas del sueño | Enfermedad de Ekbom | insomnio | Piernas Inquietas | Síndrome de Piernas Inquietas | Síntomas de la Enfermedad de Piernas Inquietas | SPI | Tratamiento de la enfermedad de Piernas Inquietas | Deja un comentario
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Causas del dolor cervical. Ejercicios y prácticas para evitarlo

Como os expliqué en un post anterior, las causas del dolor de espalda pueden ser múltiples y suelen ir desde posturales hasta enfermedades inflamatorias crónicas. Hoy nos vamos a centrar en la parte alta de la espalda, la columna cervical. Veremos las causas y soluciones para evitar y acabar con el dolor cervical.

En numerosas ocasiones asociamos el dolor de espalda a la zona lumbar, pero éste no solo se sufre en ella. Con más frecuencia, debido al mantenimiento de malas posturas, como las adquiridas delante del ordenador o por causas como accidentes de tráfico… el número de personas que padecen dolor de espalda asociado a la zona cervical se incrementa.

Región cervical: vertebras, músculos, ligamentos, raíces, nervios…

Desde el punto de vista anatómico, la columna vertebral, se divide en cinco regiones: cervical, dorsal, lumbar, sacra y coxígea. En la siguiente imagen del blog Fissioterapia lo vemos gráficamente.

Columna Vertebral

  • Vértebras cervicales

Centrándonos en la región cervical, observamos que incluye 7 vértebras, que podemos dividir en dos zonas. La primera formada por las vértebras C1 y C2, nombradas como Atlas y Axis, respectivamente. Éstas están unidas al cráneo y nos permiten realizar pequeños movimientos de flexión y extensión y la mayoría de los movimientos de rotación. Sólo cuando se realizan movimientos de gran amplitud intervienen el resto de vértebras.

La vértebra Atlas es el punto neurálgico de todo el sistema. Se encarga de la comunicación interactiva entre el cerebro y el resto del cuerpo. Si existe una desalineación del Atlas, esta comunicación está alterada y se crea un déficit neurológico.

  • Los ligamentos de la columna cervical

Son prácticamente igual que en el resto de la columna, a excepción de una pequeña y complicada malla de ligamentos que existe en la unión de la cabeza con las dos primeras vértebras.

  • Los músculos de la columna cervical

Al igual que con los ligamentos, la mayoría de los músculos de esta región son comunes al resto de la columna, excepto algunos laterales como el esternocleidomastoideo y otros anteriores más débiles. Los situados en la parte posterior, en la nuca, son muy potentes. Los 6-7 Kg que pesa la cabeza son sujetados por la columna cervical en su tercio posterior. Esto hace, que estos músculos estén siempre contraídos para que la cabeza no se caiga hacia delante.

Los músculos posteriores realizan la extensión, los anteriores la flexión y los laterales la rotación e inclinación. Al igual que con los ligamentos, existen pequeños músculos entre el cráneo y las dos primeras vértebras.

  • Los nervios y las raíces

Las raíces nerviosas se encargan de enviar impulsos motores y recoger la sensibilidad de las extremidades superiores. Tienen especial importancia dos nervios que salen entre el Atlas y el Axis, uno a cada lado, que suben por el cráneo hasta las cejas. La contractura de estos nervios puede ser una de las causas del dolor de cabeza, que muchas veces va asociado al dolor cervical.

Tipos de dolor cervical

Son varias las causas y tipos de dolores asociados a la región cervical de la espalda.

1. Dolor de origen muscular y ligamentario

Podemos descubrir si éste es el origen de nuestro dolor cervical haciendo unos sencillos ejercicios consistentes en estirar los músculos de la nuca llevando la cabeza hacia delante y luego hacia la izquierda o derecha. También si aplicamos calor o descansamos y el dolor disminuye o desaparece. En todos estos casos estamos hablando de un dolor cuyo origen está en los músculos o ligamentos. Es debido al mantenimiento de una misma postura o repetición de un movimiento. Se acentúa con la tensión o si se está preocupado o estresado. Y se aprecia una sensación de quemazón, contractura y un dolor sordo y continuo.

2. Dolor de origen facetario

Para saber si el dolor tiene su origen en las facetas de las articulaciones realizaremos el ejercicio de llevar la cabeza hacia delante e intentamos tocarnos el pecho con la barbilla y seguido llevamos la cabeza hacia detrás intentando mirar el techo. Si cuando llevamos la cabeza hacia atrás surge el dolor es muy probable que su origen sean las facetas. Dicho dolor lo notaremos en la nuca, cabeza y cráneo, aunque puede irradiarse hacia los omóplatos. Es un dolor agudo, que corta la respiración, y ha podido surgir por un falso movimiento o un mal gesto.

3. Dolor de origen discal

Haremos los dos primeros ejercicios igual que en el caso anterior, el que añadiremos y que nos dará la pista para saber si el origen está en los discos es que intentaremos llevar la oreja al hombro, ayudándonos de la mano que hace presión hacia abajo, mientras nosotros intentamos llevar la cabeza hacia el lado contrario, estirando los laterales del cuello.

Dolor de origen distal

En este caso, el dolor aparece cuando llevamos la cabeza hacia delante y luego la empujamos hacia abajo. Lo notamos en la nuca, irradiando hacia el hombro y brazo. Sin llegar a la mano y dedos. Igual que en el caso anterior, suele aparecer con un mal movimiento o gesto. El dolor es sordo y progresivo y puede ser muy intenso.

4. Dolor originado en las raíces nerviosas

Cuando tengamos dificultad para levantar el brazo o pérdida de fuerza en los dedos de la mano, debemos sospechar que la causa es la comprensión de una raíz nerviosa. Si el dolor, que parte de la nunca, llega hasta el antebrazo, muñeca y dedos, si sentimos hormigueo o se nos duermen los dedos,… son señales que tenemos que tener en cuenta para saber que el origen está en las raíces nerviosas.

Las causas son similares al dolor discal, aunque con frecuencia suelen ser por el mantenimiento de una postura con la cabeza hacia abajo o por sobrecarga en los discos. El dolor es sordo y progresivo al principio, llegando a ser intenso, y con el tiempo se hace constante y lancinante.

Ejercicios útiles para la columna cervical

Antes de realizar cualquier ejercicio de los siguientes, conviene como en cualquier deporte, realizar una serie de movimientos de calentamiento que nos permitirán evitar lesiones y dolores musculares. En el caso de la columna cervical estos ejercicios son muy sencillos: Sujetando el cuello con una mano, podemos realizar pequeños y lentos movimientos verticales y horizontales. De manera similar, pero ahora pequeños círculos en una dirección y en la contraria. Colocamos la mano entre el cuello y el hombro y realizamos movimientos verticales de arriba y abajo con el hombro. Despacio. Posteriormente hacemos movimientos hacia delante y hacia atrás.

ejercicios para las cervicalesUna vez que hemos calentado, podemos realizar los ejercicios de estabilización de la columna cervical que os explico a continuación:

  • Sentados en una silla, con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo. Las rodillas formando un ángulo de 90º, nos colocamos un saco de 1 Kg aproximadamente sobre la cabeza. Contraemos los abdominales y bloqueamos  la pelvis. La respiración normal.
  • Posteriormente hacemos el mismo ejercicio, pero ahora mantenemos la posición de bloqueo contando hasta 6, relajamos y contamos hasta 6.
  • Ahora de pie, con el saquito en la cabeza, hacemos respiraciones lentas y profundas.
  • Ahora hacemos movimientos muy lentos con el cuello hacia delante y hacia atrás, hacia la derecha y hacia la izquierda.
  • De manera similar, ahora hacemos giros hacia la derecha y hacia la izquierda.
  • Seguimos con el saquito o paquete en la cabeza y caminamos por la habitación, con una respiración amplia y lenta.
  • Finalmente nos colocaremos pegados a una pared, con los pies separados a la anchura de las caderas y alejados unos 20 cm de la pared. Repetimos, en esta posición, los bloqueos de pelvis que hemos realizado anteriormente. Mantenemos la postura 6 segundos, relajamos otros 6 segundos y repetimos.

Por último, como en el deporte, debemos estirar los músculos con el fin de evitar daños. Normalmente la contractura o acortamiento es de los músculos posteriores o laterales, en cualquier caso, para saberlo con exactitud realizaremos movimientos en todos los sentidos. Estiraremos hacia el lado que notemos tirantez. 

  • Estiramientos de los músculos posteriores o extensores: Sentados o tumbados, colocamos las manos entrecruzadas en la nuca. Después realizamos la flexión de la columna cervical lentamente con ayuda de las manos. Continuamos, muy lentamente, hasta que notemos sensación de tirantez. Mantenemos la posición entre 15 y 20 segundos y deshacemos la postura. Repetimos
  • Estiramientos de los músculos laterales que rotan e inclinan: Sentados, con la espalda recta y pegada al respaldo, colocamos una mano por encima de la oreja contraria. Intentamos llevar la barbilla a la axila del brazo levantado. Mantenemos, relajamos y repetimos lentamente.
  • Ejercicios de reprogramación cervical: Estos ejercicios son para recuperar o reprogramar los esquemas de movimiento que están afectando al sentido de la vista y el oído, los cuales están íntimamente ligados a la columna cervical como ya hemos mencionado anteriormente.
    • Sentados y con la espalda bien pegada a la pared empezamos haciendo respiraciones lentas y profundas. Después intentamos estirarnos hacia arriba como si quisiésemos crecer y llevamos la nuca hacia la pared.
    • Colocamos una mano plana en nuestra mejilla. Sin mover la cabeza, intentamos seguir con los ojos el desplazamiento hacia arriba, abajo, derecha, izquierda de un dedo de la otra mano. Después hacemos lo mismo, pero ahora intentamos seguir con los ojos el movimiento de alejarse y acercarse del dedo.
    • Nos sentamos en una silla, espalda recta y el saquito en la cabeza. Intentamos levantarnos y sentarnos, con la espalda bien recta y manteniendo el equilibrio sin que se nos caiga el saco.
    • A cuatro patas en el suelo,  con la espalda recta, el saco en la cabeza y los brazos a la anchura de los hombros, realizamos movimientos de rotación e inclinación hacia un lado y hacia el contrario. Después, en la misma postura, hacemos flexiones y extensiones de cuello. Y seguimos hundiendo los riñones y ahuecando la zona lumbar y después redondeando la espalda.

Postura yoga Gato-perro

  • Ahora nos sentamos en el suelo, con la espalda bien recta y manteniendo el equilibrio del saco sobre la cabeza. Levantamos la pelvis de un lado y estiramos la columna y la cambiamos.
  • Dibujamos una figura y la sujetamos en la pared. Hacemos un tubo de papel y miramos a través de él la figura. Cerramos el ojo contrario. Espalda recta. Seguimos con la mirada el contorno de la figura y repetimos varias veces.

Todos estos ejercicios son muy útiles tanto para prevenir como para reprogramar los movimientos habituales que hacemos y que nos están causando dolor o molestia. Pero recordad que lo mejor, y sobre todo, si el dolor persiste es acudir a un médico especialista.

Desde Colchones.es también os invitamos a revisar vuestros colchones y almohadas, fuente a veces de dolor debido a un mal uso de los mismos, un exceso de años en uso o una mala postura durante el descanso y a su repetición noche tras noche. Para cualquier duda o sugerencia no dudéis en contactar con nuestros expertos en descanso en el teléfono gratuito 900.701.086.

Fuente: Libro de la espalda. Capítulo 9, La columna cervical de MAZ 

¿Por qué duele la espalda?

El dolor de espalda es uno de los problemas médicos más comunes y afecta a 8 de cada 10 personas en algún momento de sus vidas. En este post vamos a conocer por qué duele la espalda, algunas de las posibles causas y tipos de dolor de espalda que quizás nos estén afectando.

Causas del dolor de espalda

Las causas del dolor de espalda son numerosas. La mayoría de las veces corresponden a lesiones de partes blandas, como ligamentos y músculos, pero otras veces pueden ser traumáticas, degenerativas, infecciosas, etc. Algunas situaciones emocionales y psíquicas también pueden ocasionar dolor de espalda, sobre todo en la zona cervical.

por qué duele la espalda

La mala postura, la falta de ejercicio regular y el exceso de peso pueden ser una causa importante de molestias en la espalda. La mayoría de los dolores se deben a un uso incorrecto de la columna. Una mala postura causa tensión y hace a la espalda más vulnerable a las lesiones.

– Los esguinces de los ligamentos de la espalda que ocurren cuando los ligamentos se han distendido por encima de su elasticidad normal o se han deteriorado. La mayoría de las veces esto ocurre cuando hacemos movimientos de forma brusca o incorrecta.

Los discos rotos o degenerados, los también llamados «discos pinzados», son causa de dolores fuertes e intensos de espalda que pueden llegar a incapacitarnos. Cuando el disco se rompe hace prominencia hacia atrás (protusión) y suele causar dolor a nivel lumbar o cervical. También puede herniarse y comprimir o presionar las raíces nerviosas. Este dolor suele irradiarse hasta el pie o mano. Si el pinzamiento continua puede llegar a ocurrir una lesión nerviosa y causar pérdida de la sensibilidad o debilidad y una posterior atrofia de los músculos.

La artrosis, que suele ser parte del proceso de envejecimiento, afecta a los discos y los huesos de la espalda. Reduce el grosor de los discos y pueden crecer «picos» en las vértebras, lo que puede disminuir el tamaño de los orificios, afectando a las partes blandas y causando dolor.

El estrés y los problemas emocionales también influyen considerablemente en el dolor de espalda, causando contracturas y tensión muscular.

– Existen otras causas diversas que pueden afectar a las estructuras de la espalda y ser motivo de dolor. Defectos de nacimiento, desviaciones de la columna (escoliosis), espondilosis (cambios degenerativos de la columna), enfermedades reumáticas y tumores (benignos y malignos), problemas de próstata o útero que irradian hacia la espalda, osteoporosis (pérdida de densidad mineral ósea, es decir, de la cantidad de calcio) … pueden ser causa de dolor en la misma.

Tipos de dolor de espalda

El dolor de espalda, tanto agudo como crónico se puede originar en:

Los ligamentos y músculos: El 70% de los problemas de la columna tienen su origen en los músculos y ligamentos. El dolor lumbar puede aparecer por diferentes motivos. Se manifiesta como una sensación de quemadura o contractura localizada, sordo y continuo o agudo y lancinante.

Hemos querido preguntar a un especialista al respecto. Y así nos reponde María Alonso, fisioterapeuta en Artrosport Centro Médico, sobre el dolor lumbar y posturas adecuadas para el descanso si se padece:

Podemos detectar si el dolor de espalda es de este tipo realizando unos sencillos ejercicios:

  • Estirar lentamente los músculos dolorosos primero de un lado y después del otro.
  • Mueve lentamente las articulaciones cercanas a la zona dolorosa. Aprieta y fricciona con fuerza los puntos dolorosos.
  • Ponte calor o toma un baño de agua caliente y descansa.

Si con estas medidas mejoramos, seguramente que el motivo del dolor es muscular o de los ligamentos.

Las facetas: Puede aparecer por un falso movimiento o un accidente. El dolor es agudo y corta la respiración. El dolor se localiza en la zona lumbar o en los glúteos y baja por la parte posterior de los músculos y puede llegar a la rodilla. Este dolor no llega a la pierna ni al pie.

Para comprobar si el origen de nuestro dolor es debido a las facetas podemos hacer también una serie de ejercicios:

  • De pie, arquea la columna hacia atrás, como si quisieras mirar el techo de la habitación.
  • Inclínate hacia delante todo lo que puedas, como si quisieras tocar con tus manos las puntas de los pies.

Si el dolor aparece solo cuando nos inclinamos hacia atrás y no hacia delante, lo más seguro es que la causa sean las facetas de las articulaciones vertebrales, posiblemente por artrosis.

Los discos: El dolor por origen discal, al igual que el anterior, puede aparecer por un mal movimiento o un accidente o por una mala manipulación de cargas pesadas. El dolor aparece de forma progresiva. El dolor se localiza en la zona lumbar o en los glúteos, baja por la parte posterior y puede llegar hasta la rodilla, sin sobrepasarla.

El dolor discal lo podemos identificar con los siguientes ejercicios:

  • De pie, inclínate hacia atrás como si quisieras mirar el techo.
  • Inclínate hacia delante como si quisieras tocarte la punta de los pies con las manos.

Si el dolor aparece solo cuando te inclinas hacia delante y no hacia atrás, lo más seguro es que sea por deterioro de un disco.

Las facetas y discos: Si el dolor aparece cuando te inclinas hacia delante y hacia atrás, lo más seguro es que la causa sea el deterioro de un disco al que se suma una artrosis en sus facetas.

Las raíces nerviosas: Puede producirse por un mal movimiento, la manipulación de cargas pesadas, un resbalón, etc. El dolor suele ser más intenso en la pierna que en la espalda. Se irradia por la cara posterior del muslo, la pierna y llega hasta el pie e incluso los dedos.

Podemos realizar los siguientes movimientos para identificar si el origen del dolor es debido a un problema en las raíces nerviosas:

  • Túmbate e intenta levantar la pierna dolorosa sin doblar la rodilla. Si no puedes hacerlo solo, pide ayuda. Tenemos que llegar a levantar la pierna, sin flexionar la rodilla, más de un 60% sin dolor. En caso contrario, el dolor es seguramente provocado por la compresión de una raíz nerviosa que sale de la base de la columna lumbar. Esto sólo ocurre en el 10% de los casos.

En resumen, podemos decir como regla general, que cuando extendemos la columna hacia atrás el dolor es producido por las facetas de las apófisis articulares. Cuando nos inclinamos hacia delante, el dolor es de origen discal. Cuando duele tanto al inclinarse hacia delante como hacia atrás el dolor es provocado por las facetas y por los discos. Cuando no se puede levantar una pierna con la rodilla extendida más del 60%, por el dolor en la parte posterior de la extremidad, el origen es radicular (compresión de la raíz nerviosa).

En cualquier caso le recomendamos acuda a su médico especialista que le recomendará ejercicios y dará solución a su dolor de espalda.

Si el dolor de espalda o cuello se produce nada más levantarnos, puede ser que su equipo de descanso esté en malas condiciones, lo mejor en este caso es renovarlo. En esta solución podemos ayudarte en Colchones.es, no dudes en consultar o pedirnos asesoramiento en el teléfono gratuito de atención al cliente, 900.701.086.

Fuente: Libro de la espalda. Capítulo 3, ¿Por qué duele la espalda? de MAZ

¿Es suficiente con 4 o menos horas de sueño?

¿Es posible que durmiendo tan solo entre 2 y 4 horas de sueño diarias estemos descansados y preparados para afrontar nuestra jornada laboral de manera exitosa y sin perjudicar nuestra salud? En este post vamos a buscar la respuesta. Aunque ya os adelanto que todo depende de la persona.

La mayoría de los investigadores aseguran que es necesario dormir entre 6 y 8 horas diarias para rendir en el trabajo y que nuestra salud sea buena, ya que de no hacerlo tendría a la larga graves consecuencias y afectaría a nuestro sistema nervioso, reflejos, estado emocional, etc.

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Cómo evitar la apnea del sueño

El sueño es una necesidad fundamental en el ser humano. Gracias al sueño el organismo renueva su salud física y mental. Cuando existe una situación que impide tener un sueño reparador aparecen numerosos síntomas como fatiga, pérdida de concentración o irritabilidad. Esto ocurre porque la falta de sueño no solo afecta al nivel de energía del individuo, sino también al estado psíquico y mental de este. Las apneas del sueño son una causa importante de un sueño no reparador en la población adulta. En este post vamos a hablar de sus causas y de posibles soluciones.

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Desayuno saludable para comenzar el día con energía

Para poder descansar completamente tenemos que dormir plácidamente en un colchón que se adapte a nuestra espalda durante mínimo 8 horas. Después de tantas horas sin comer, al levantarnos, tenemos que coger fuerzas para afrontar un largo día. ¿Cómo? Con un desayuno saludable y muy completo.

Muchas personas desayunan solo un café y este comportamiento a la larga puede ser perjudicial para la salud. Para poder conseguir estar activos, nuestro desayuno debe de contener entre un 20 y 25% del valor calórico diario, es decir, la energía que necesitamos para ese día. Debemos dedicarle al desayuno alrededor de 15 minutos de nuestro tiempo.

¿Qué nos aportará esta energía?

  • El calcio y las proteínas: leche, yogur y queso.
  • Hidratos de carbono y vitamina B: pan y cereales.
  • Vitamina C: fruta o zumos.
  • Otros derivados cárnicos: pollo o pavo.

Nuestro desayuno debe de contener estos componentes para que nos aporte energía para afrontar nuestro día con fuerza.

Podemos tomar en la parte de los líquidos un café, agua y un zumo, como por ejemplo, de naranja, aunque el de papaya aporta también muchas vitaminas. Para acompañar podemos comer cereales o tostada con aceite o tomate y para culminar una fruta como por ejemplo melón, sandía, fresas o frambuesas.

¿Qué alimentos son recomendables para el desayuno?

alimentos-saludables

Yogur: nos aporta calcio y proteínas. Es recomendable que sean yogures naturales.

Huevos: contienen proteínas y vitamina D. Para el desayuno te aconsejamos que los tomes duros, pasados por agua o revueltos.

Avena: es un cereal perfecto para el desayuno, lo podemos tomar con fruta o miel.

Plátanos: contiene potasio y ayuda a las personas que son propensas a tener la tensión alta.

Café: es antioxidante.

: se trata de una bebida muy antioxidante y contiene infinidad de beneficios para la salud.

Melón y Sandía: son muy nutritivas y tienen gran cantidad de vitamina C.

Zumo de naranja: es muy típico en los desayunos y contiene vitamina C.

¿En qué beneficia un buen desayuno?

  1. Nos proporciona una buena alimentación.
  2. Nos ayuda a perder peso, ya que, al consumir los nutrientes necesarios no necesitamos comer entre horas.
  3. Hace que tengamos mayor rendimiento físico y mental.
  4. Mejora el estado de ánimo al estar bien alimentados.

Si no aportamos energía a nuestro desayuno sufriremos decaimiento, no podremos concentrarnos porque estaremos cansados. Hemos de considerar que a lo largo del día quemaremos gran parte de nuestras calorías en las diferentes actividades que hagamos, por ello en el desayuno tenemos y debemos cargarnos de energía. Por lo que la primera comida del día condiciona nuestro estado físico, psíquico y nutricional.

pereza

Los niños son los que más necesitan energía. Sobre todo en la época escolar, que es cuando se están desarrollando, es recomendable que adquieran todos los alimentos necesarios para su crecimiento. Si un niño no desayuna adecuadamente puede incurrir en un desequilibrio de la alimentación.

Acompañar un desayuno equilibrado con ejercicio físico es una forma de afrontar el día con mayor energía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 30 minutos diarios de ejercicio físico, aunque sea caminar. Esta actividad física debe de ser continuada.