Cuando comer repite. Soluciones para el reflujo gástrico

Ya estamos en verano. Es la época ideal para salir más a comer y a cenar, de aperitivos en las terracitas, de bebidas con gas, de barbacoas familiares…es decir, de comer, en muchas ocasiones, mal y peor. Esto se suele traducir en digestiones pesadas y en la aparición de lo que conocemos como reflujo gástrico. Durante las noches, un buen alivio es elevar un poco nuestro somier articulado.

En la boca del estómago poseemos un esfínter que es el que lo cierra e impide que su contenido salga hacia el esófago, cuando este esfínter no funciona correctamente, la comida que hemos tomado vuelve al esófago produciéndose el reflujo.

Se estima que en nuestro país, más del 30% de la población sufre problemas en el aparato digestivo. Los motivos que pueden producir el reflujo son varios, pero evidentemente está muy ligado a nuestra alimentación.

Reflujo gástrico

Cómo evitar una mala digestión

Lógicamente la primera regla para evitar el reflujo es no realizar una comida copiosa y con alimentos que sean demasiado fuertes y con alto contenido en grasa, es preferible comer 5 o 6 veces al día en cantidades más pequeñas que pegarnos atracones para acabar con la sensación de hambre. Tomar un aperitivo ligero que contenga mejillones al natural y tomate con queso fresco, por ejemplo, y un plato principal compuesto con carne blanca y una guarnición de arroz nos saciará y es una comida sana y ligera con la que difícilmente, tendremos problemas digestivos.

Al ingerir este tipo de dieta, el ácido que produce el estómago se neutraliza por la acción de los alimentos y hace que no haya sensación de ardor.

Reflujo gástrico

Además es importante también evitar el sedentarismo, el quedarse mucho tiempo sentado tras finalizar de comer favorece que la comida vaya hacia arriba. Podemos hacer sencillos ejercicios en casa que nos ayudarán a realizar mejores digestiones, sentados en una silla con un cojín para elevarnos un poco, con la espalda recta realizamos movimientos circulares con el abdomen, simplemente con esta rutina diaria durante unos minutos podemos evitar sufrir problemas digestivos, en cualquier caso, debemos evitar a toda costa tumbarnos justo después de comer.

La masticación es otro punto importante ya que, aunque no nos demos cuenta, mientras comemos tragamos mucho gas, lo que produce una distensión del estómago y que éste no funcione correctamente. Hay que masticar de un modo lento, pequeñas cantidades y con la boca cerrada para evitar, en la medida de lo posible, que ese aire llegue hasta nuestro estómago.

Reflujo gástrico

Remedios para combatir el reflujo

Mucha gente que lo padece suele tomar bicarbonato después de las comidas para remediarlo, lo que en realidad es un error. El bicarbonato produce un efecto rebote y lo que produce es más acidez, además existe el riesgo de que aparezcan problemas de riñón en caso de un uso continuado, por lo que se recomienda no tomarlo.

El remedio más utilizado es la toma de antiácidos, no se absorben en el estómago, se toman aproximadamente una hora después de haber comido y bloquean y protegen el estómago contra la secreción de ácido. Por otro lado está el famoso compuesto omeprazol que bloquea la célula que produce el ácido y que se toma antes de empezar a comer. Pero consulta con un médico si puedes y cómo tomarlo. No auto mediques.

Evidentemente lo principal es detectar si la mala digestión es algo puntual debido a que hemos realizado una comida fuerte o si es algo que nos ocurre habitualmente, es importante en ese caso pedir la opinión de nuestro médico ya que no es aconsejable abusar de los antiácidos y necesitarlos a diario para evitar los problemas digestivos.

Reflujo gástrico

En los casos en los que el resto de soluciones no funcionan llega a ser necesaria la cirugía, esta intervención consiste en desplazar el estómago hacia abajo, cerrar el orificio alrededor del esófago para que quede más estrecho y acomodar el estómago alrededor del esófago para que sirva de válvula. Esta intervención se realiza con cirugía laparoscópica.

Pero antes de llegar a ese extremo, podemos poner en práctica lo que hemos comentado en este post y cambiar ciertos aspectos de nuestra alimentación y nuestro estilo de vida, lo que nos evitará sufrir reflujo y malas digestiones.

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