Caerse de la cama es peligroso ¿cómo evitar?

Es difícil, por no decir imposible, mantener el control cuando uno duerme. Caerse de la cama es algo más común de lo que te pueda parecer. Especialmente entre los más pequeños, pero también entre quienes tienden a dar muchas vueltas en la cama y acaban cayendo sin darse cuenta en mitad de la noche.

Si quieres evitar caerte de la cama, o tu hijo se cae de la cama por la noche, toma nota de algunos consejos que te vamos a indicar.

Mi hijo se cae de la cama, ¿qué hacer?

Los niños que tienen más problemas a la hora de dormir en la cama son sin duda los más pequeños. Han pasado de dormir en una cuna, a dormir en una cama infantil sin barreras, lo cual puede llegar a resultar complicado y requiere acostumbrarse.

Que los niños puedan dormir con una barrera en la cama es una cuestión de seguridad y algo que debemos hacer de manera progresiva para evitar que, si se mueven mucho, caigan al suelo.

Hay que tener especial cuidado cuando la cama está en alto, hay debajo una cama nido con su hermanito durmiendo, o por supuesto si hablamos de una litera. En cualquier caso, si se trata de una cama individual común, lo mejor es tenerla pegada a una esquina, de modo que dos de los lados estarán cubiertos por la pared, y el que queda al aire, podemos cubrirlo con una silla.

La verdad es que caerse de la cama, y a estas edades tan jóvenes, puede llegar a ser algo muy grave, si se da un golpe en la cabeza o incluso tener una hemorragia interna. Por tanto, lo mejor de todo es no correr riesgos.

caerse de la cama

Qué hacer si tu hijo se ha caído de la cama

Supongamos que es demasiado tarde y tu hijo ya se ha caído de la cama mientras estaba durmiendo. Por la razón que fuere (un sueño, una pesadilla, alteraciones del sueño, dar muchas vueltas…), tu hijo puede haberse dado un golpe y haberse hecho daño, o que se haya puesto a llorar.

Lo más importante en estas situaciones es que los padres intenten mantener la calma y comprobar en qué estado se encuentra su hijo. En muchas ocasiones, será sólo un pequeño golpe que no afectará para nada a sus huesos, aunque sí alterará mucho su estado de ánimo y es normal que se pongan a llorar.

En estas situaciones, pueden pasar varias cosas. O que el niño se cae de la cama, pero sigue dormido; o bien que el niño se ha caído de la cama, pero se ha desmayado. Si el niño sigue dormido, bastará con que nos aseguremos de que se encuentra bien y tratar de colocarle otra vez en la cama, o bien despertarle poco a poco hasta que se reincorpore y él mismo vuelva a la cama.

Si notamos que ha perdido la consciencia, no obstante, tendremos que aplicar algunas medidas básicas de primeros auxilios para ayudarle a abrir bien las vías respiratorias.

Esto es tan sencillo como colocar al niño en posición lateral de seguridad. Es decir, en primer lugar debemos colocar el brazo izquierdo en ángulo recto, y colocar su mano derecha en la mejilla para que se apoye. Luego colocaremos la rodilla del lado opuesto al que nos encontramos en ángulo recto con su cuerpo, y por último, girar la persona hacia a un lado. Cuando tengamos al niño en esta posición, lo más recomendable es llamar al servicio de urgencias.caerse de la cama

Es importante tener claro, en cualquier caso, que el mero hecho de caerse de la cama no significa que la situación sea peligrosa. Especialmente en el caso de los bebés, sus huesos son más elásticos que los de los adultos, por lo que es mucho más fácil que se recuperen.

En cualquier caso, cuando notemos que se encuentra consciente y se haya calmado, tanto en el caso de los bebés como los niños pequeños, debemos observar que no hay ningún traumatismo o moratón en ninguna parte de su cuerpo, y de que puede moverse correctamente. En caso de que sí, lo lógico es llevarlo a urgencias.

¿Por qué nos caemos de la cama?

Para entender por qué nos podemos llegar a caer de la cama hay que entender lo que pasa en nuestro cerebro durante la noche.

Aunque dormimos, nuestra mente sigue generando impulsos eléctricos, hasta el punto de que los sueños pueden inducirnos a que nos movamos o incluso hablemos. Ésta puede ser una de las razones por las que, con algunos movimientos, podemos llegar a caer de la cama incluso siendo adultos, aunque no sólo.

Son varias las razones por las que un niño o adulto puede caerse de la cama.

  • Nos movemos demasiado y damos muchas vueltas: puede ser que sintamos demasiado calor, que tengamos muchas preocupaciones y no podemos dormir, o que el colchón no está en muy buenas condiciones. Para evitar que demos demasiadas vueltas, debemos acondicionar lo máximo posible el ambiente en el que vamos a descansar.
  • La cama es estrecha: el hecho de que la cama nos resulte pequeña o con unas medidas demasiado estrechas también puede provocar que nos acabemos cayendo de la cama. En este sentido, especialmente en los adultos, la solución es buscar un colchón con una anchura más amplia, o incluso comprar un colchón doble si tenemos espacio.
  • El colchón no resulta cómodo: hay personas que sienten que se hunden en el colchón, o que no les resulta lo suficiente firme. Esto favorece que se muevan más durante la noche, lo que también puede provocar que te hayas caído de la cama. Lo más conveniente en este caso es que compres un colchón que se adecue a tus condiciones físicas.
  • Falta de experiencia: por supuesto, los más pequeños que hasta ahora han dormido en una cunita con barreras, es lógico que puedan llegar a caerse de la cama por falta de experiencia. Esto es algo que se irá aminorando poco a poco. Como apuntábamos, lo ideal es que el cambio se haga de forma progresiva.

¿Te has caído de la cama, o te caes de la cama con frecuencia mientras duermes? ¿Tus hijos se caen de la cama? Si te podemos ayudar, nos gustaría que nos dejaras a continuación tus comentarios. Podemos recomendarte el colchón más adecuado para ti según tus características.

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