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Alteraciones del sueño y enfermedades que afectan al descanso

El insomnio, la apnea del sueño, el sonambulismo, despertares repentinos… son alteraciones o enfermedades comunes que afectan al sueño. En este apartado vamos a conocerlas algo mejor.

 
Trastornos y alteraciones Trastornos y alteraciones

Los trastornos y alteraciones del sueño pueden agruparse en 4 tipos:

Problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido: como el imnsonio y la apnea del sueño, de los que luego hablaremos.

Problemas para permanecer despierto (padeciendo somnolencia durante el día): las personas con somnolencia diurna excesiva se sienten cansadas durante el día. Cuando las causas no son la falta de sueño o el sueño interrumpido se denominan hipersomnio y abarcan, entre otras: afecciones médicas (fibromialgia, bajo funcionamiento de la tiroides?), mononucleosis u otras enfermedades virales, narcolepsia u obesidad.

Problemas para establecer “un horario de sueño"?. También se pueden presentar problemas cuando se rompe el ritmo habitual de sueño-vigilia: cuando se viaja cruzando zonas horarias distintas (jet lag), cuando se trabaja por turnos en horarios rotativos, particularmente los que trabajan durante las noches o los jóvenes, que durante el fin de semana, disfrutan de su ocio nocturno rompiendo el ritmo habitual de la semana.

Comportamientos inusuales durante el sueño. Las conductas anormales durante el sueño se denominan parasomnio, son bastante comunes en los niños, y abarcan: terrores nocturnos, sonambulismo o trastornos de comportamiento asociados al sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos o REM -Rapid Eyes Movements- en inglés) en los que la persona se mueve y representa con gestos y movimientos corporales sus sueños.

¿Qué  soluciones podemos dar a las alteraciones del sueño? ¿Qué soluciones podemos dar a las alteraciones del sueño?

Alrededor del 30% de la población padece de alteraciones del sueño. Nos cuesta dormirnos y muchas veces terminamos en la consulta de un médico pidiendo ayuda y recurriendo a pastillas. Fuera de las cuestiones médicas que requieran tratamiento, podemos dar paralelamente otras soluciones a las alteraciones del sueño como puede ser algo tan simple como un cambio de colchón. Tenemos que intentar que las condiciones a la hora de acostarnos sean lo más óptimas posibles: un buen colchón, una habitación sin ruidos, buena ventilación y ropa de cama cómoda, son requisitos imprescindibles para crear un ambiente idóneo para dormir y descansar correctamente.

Si procuramos que todos estos puntos estén en orden, será mucho más fácil diagnosticar en caso de problemas de sueño, cuál es el origen. Muchas veces el hecho de dormir en pareja también puede generar problemas: si la otra persona se mueve mucho, ronca o se levanta durante la noche, puede despertar a su acompañante y llegar a ser muy incómodo. Una solución a este problema sería el adquirir un colchón con el atributo de independencia de lechos, perfectos para parejas, de núcleos de espumación o Hr, de nucleos de viscoelástica o látex, también de muelles ensacados. Todos estos están provistos de sistemas que aíslan los movimientos de los durmientes, aislándolos y haciéndolos casi imperceptibles.

¿Si  duermo poco, tengo insomnio? Dormir de un tirón.

Dormir de un tirón es una bonita expresión que usamos cuando hemos dormido bien, que hemos descansado, creyendo? que no nos hemos despertado durante toda la noche. Pero en realidad, durante la noche hemos vivido pequeños despertares. Emergiendo de cualquiera de las fases del sueño que configuran una noche, se producen entre seis y ocho despertares de muy corta duración, que en el caso de adultos y niños no superan los treinta segundos y para las personas mayores se pueden prolongar entre dos y cinco minutos. No somos conscientes de estos despertares y, durante los mismos, aprovechamos para cambiar de posición o taparnos, si sentimos frío.

¿Cómo  puedo saber si tengo insomnio? El insomnio. ¿Cómo puedo saber si tengo insomnio?

Dormir poco no significa siempre dormir mal, ni tener, necesariamente, insomnio. Recordemos que podemos dormir poco, pero tener un sueño cualitativamente bueno, un sueño reparador. De ese que nos recarga las baterías, las del cerebro y las de todo el cuerpo.

Nuestra maquinaria necesita dormir para restablecer nuestras funciones mentales, pero el tiempo para reponer esa energía dependerá también de cada persona.

¿Te cuesta más de media hora conciliar el sueño?, ¿te levantas una media de dos veces durante la noche?, ¿duermes menos de cinco horas diarias?. Atención, porque presentas un cuadro típico de insomnio y, por lo tanto, podrías pertenecer al grupo de insomnes que configura, como ya hemos visto, ese tercio de la población mundial.

El insomnio produce claros síntomas durante el día: cansancio, fatiga, mal humor, pérdida de concentración y de memoria. También puede dar lugar a alteraciones puramente físicas, como envejecimiento prematuro de la piel y alteraciones hormonales.

El insomnio es un síntoma, es decir, siempre hay una causa que lo provoca. Por lo tanto, para poder llevar a cabo un tratamiento adecuado, siempre hemos de intentar buscar la causa que lo produce: es esencial realizar un buen diagnostico.

De entre todos los insomnes, la mitad padece insomnio crónico. Si duermes menos de cinco horas diarias durante dos meses consecutivos, estás entre ellos.

La otra mitad de lo que sufren insomnio son gente que normalmente duerme bien, pero en una época determinada tienen problemas para conciliar el sueño, o se despiertan muy frecuentemente durante la noche. Y eso les ocurre entre dos y veintiún días seguidos. Estos padecen insomnio transitorio. La mayoría piensa, que por su transitoriedad, tal como vinieron, también se irán esos problemas para dormir; los relaciona con alguna preocupación que perturba su mente esos días, y tal vez, utilizan un remedio casero para combatirlos, ya sea tomando plantas medicinales, o con un baño caliente antes de acostarse.

Pero, desgraciadamente el 85 por ciento de las personas que sufren insomnio transitorio no hacen absolutamente nada para evitar ese, aunque sea pasajero, mal trago. Ignoran, además, que puede convertirse en un problema crónico fácilmente.

En general, hay más mujeres que hombres, que a partir de los 40 años sufren trastornos del sueño. Por cada cuarenta hombres que sufren insomnio, hay sesenta mujeres que lo padecen, y los factores hormonales parecen tener un papel importante en esta proporción.

A partir de los 60-65 años, se tiene mas dificultad para mantener un sueño continuado, es decir, se sufren despertares nocturnos frecuentes.

Y, aunque hemos asegurado que el insomnio no entiende de razas ni de clases sociales, hay algunos factores asociados a ciertas personas que si pueden incrementar esta patología:

  • La presencia de una enfermedad crónica, el abuso de bebidas alcohólicas o de algún episodio de estrés reciente suelen tener relación directa con el insomnio de un paciente.
  • Los adictos al trabajo suelen tener muchas posibilidades de padecer insomnio.
  • Las personas con tendencia al decaimiento y la depresión suelen padecer insomnio.
La  apnea del sueño. La apnea del sueño.

Últimamente oímos hablar de esta alteración del sueño con frecuencia, con palabras técnicas diremos que es la interrupción completa del flujo nasobucal, en palabras coloquiales no poder respirar.

Existen dos tipos de apneas, la obstructiva y la central. La primera es una obstaculización en las vías aéreas respiratorias, por su crecimiento anormal, sólo presente durante el sueño.

Las personas con tejidos de la garganta grandes, como la campanilla, lo que rodea el paladar largo o la lengua, pueden provocar durante el sueño y en posición decúbito supino (boca arriba) una resistencia a que el aire pase por sus vías respiratorias altas, lo que ocasiona el ronquido. Si el ronquido aumenta, esa obstrucción llega a ser completa, no dejando pasa el aire generando la presencia de las apneas.

Un 4% de los adultos la sufren, hay personas que dejan de respirar 10 veces, por hora de sueño, lo que se considera una apnea leve, 20 en promedio es moderado y más de 30 es severo. Se presentan casos en donde el paciente deja de respirar 100 veces en una hora.

El segundo tipo de apnea, la apnea central, está relacionada con una disfunción de los centros respiratorios a nivel del sistema nervioso central, el cerebral. Nuestro cerebro tiene centros que regulan la actividad cardiaca y la actividad respiratoria, si el cerebro no manda la orden de respirar nos encontramos con este grave problema.

Este es el desgraciado tipo de apnea que presentan los neonatos que mueren durante el sueño, denominado síndrome de muerte súbita infantil o muerte de cuna. No debe confundirse con los ahogos de los niños lactantes, estos sí evitables, encajando al bebe colocado boca arriba o de lado para dormir, y sobre colchones de muelles, no de espumas, látex o viscoelásticas, que favorecen el hundimiento, y en caso de girarse a la posición boca abajo, el posible ahogo.

Para evitar la apnea obstructiva hay factores de riesgo que se deben controlar, principalmente el sobrepeso, aunque hay personas que sin estar obesas, también son roncadoras, incluso algunos niños. Si el problema es grave los médicos recetarán y facilitarán a los pacientes medicación o mascarás de oxigeno para evitar los bloqueos o facilitar la respiración durante la noche.

Cabe destacar que los hombres presentan tres veces más la posibilidad de desarrollar esta enfermedad, en una relación tres a uno en relación con las mujeres. Sin embargo, después de la menopausia, tienden a roncar igual que los hombres.

El consumo de alcohol o el ingerir algunos medicamentos para dormir (sustancias depresoras del sistema nervioso), hacen que el problema sea más grande.

Mucha gente erróneamente siente que son insomnes, y en realidad es que son roncadores, las pausas respiratorias que ocasionan los hacen despertar varias veces, por lo que se sienten cansados al día siguiente.

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