Cómo afecta el cambio de hora a nuestro sueño

Está claro que el ser humano es un animal de costumbres y cualquier cambio en nuestra rutina puede suponernos un pequeño bache en nuestro día a día. Hoy analizamos cómo afecta el cambio de hora a nuestro sueño.

Dos veces al año tenemos que pasar por esta situación de cambio de horario, cuyas consecuencias colean durante los días posteriores hasta que nuestro cuerpo y nuestra mente se acostumbran a la nueva situación.

El Cambio de Hora

El pasado mes de octubre retrasamos los relojes una hora, lo que nos regaló una hora más de sueño, el cambio de hora invernal parece que, a priori, no supone un gran trastorno en lo que a nuestro descanso se refiere, aunque cualquier alteración puede afectar a nuestro sueño.

Todo cambio tiene una repercusión en nuestro organismo, poseemos una especie de reloj interno que controla nuestros ciclos del sueño y que está ligado a la relación de la luz con la oscuridad, nuestra retina envía señales al sistema nervioso en base a la cantidad de luz que hay en ese momento, si ésta disminuye nuestro organismo libera sustancias que facilitan la conciliación del sueño.

Cómo afecta el cambio de hora

Cómo afecta el cambio de hora al descanso

Con el cambio de hora cambia también nuestra exposición a la luz y nuestro organismo puede verse alterado de algún modo, dificultando que conciliemos el sueño, como comentábamos antes somos de costumbres y si siempre solemos dormir sobre la misma hora, al retrasar los relojes nuestro cuerpo necesitará unos días para asimilar el nuevo horario y puede que dormirnos cueste un poco más.

En algunos casos, puede incluso provocarnos algún trastorno como hipersomnia o insomnio y alterar nuestro estado de ánimo. Debemos tener en cuenta que, aunque no nos percatemos de ello, nuestro ánimo depende mucho de la cantidad de luz que percibimos, al desaparecer el sol más temprano podemos sufrir cambios de humor, estando más apáticos e irritables y notando un cansancio extra al acabar el día.

Cómo afecta el cambio de hora

En el próximo mes de marzo cuando hagamos el cambio a la inversa y adelantemos los relojes una hora, además de perder esa hora de sueño durante la noche del cambio, de nuevo nuestro organismo tendrá que “sufrir” ese proceso de adaptación y pueden volver a aparecer esas dificultades para conciliar el sueño.

Una Sensación parecida al Jet-Lag

Nuestro ciclo de descanso se verá alterado y necesitaremos unos días para recuperarnos de esa sensación que los expertos comparan con el jet-lag que sufrimos cuando viajamos y que produce ese desajuste entre la hora interna de nuestro organismo y la hora ambiental.

Si tenemos niños en casa podremos comprobar que ellos son los que más acusan estos cambios, los pequeños de la casa se rigen por unas rutinas que para ellos son fundamentales, por lo que cualquier alteración puede suponerles un trastorno y e influir en su descanso. Comprobaremos que les cuesta más irse a la cama, aunque al día siguiente tengan que levantarse a la misma hora de siempre, lo que se traduce en una falta de sueño considerable que afectará a su estado de ánimo y a que les cueste más concentrarse y prestar atención.

Cómo afecta el cambio de hora

El cambio de hora se realiza por cuestiones económicas y medioambientales, ya que adelantando el reloj podemos aprovechar mejor la luz natural del sol en los meses de primavera y verano, mientras que atrasándola en otoño e invierno consumimos menos electricidad en cuanto iluminación se refiere.

Así que, a pesar de las posibles consecuencias negativas que puede producirnos, hay que pensar que solo durarán unos días hasta que nuestro cuerpo se adapte.

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