Cómo afecta el cambio de hora a nuestro sueño

El pasado mes de octubre retrasamos los relojes una hora, lo que nos regaló una hora más de sueño.  El cambio de hora invernal parece que, a priori, no supone un gran trastorno en lo que a nuestro descanso se refiere, aunque cualquier alteración puede afectar a nuestro sueño.

Está claro que el ser humano es un animal de costumbres y cualquier cambio en nuestra rutina puede suponernos un pequeño bache en nuestro día a día. Hoy analizamos cómo afecta el cambio de hora a nuestro sueño.

El Cambio de Hora

El cambio de hora se realiza por cuestiones económicas y medioambientales, ya que adelantando el reloj podemos aprovechar mejor la luz natural del sol en los meses de primavera y verano. Mientras que atrasándola en otoño e invierno, consumimos menos electricidad en cuanto iluminación se refiere. Por tanto, dos veces al año tenemos que pasar por esta situación de cambio de horario, cuyas consecuencias colean durante los días posteriores hasta que nuestro cuerpo y nuestra mente se acostumbran a la nueva situación.

Este leve trastorno entra en debate entre expertos de salud, con posturas en contra, que defienden que los efectos son inapreciables, y los que apoyan la idea de que se pueden presentar estos pequeños trastornos para la salud de los niños/as y de la población en general.

En el libro Biología Básica de G. Morcillo e I. Portela, encontramos una explicación científica a este tema; nos cuentan que todo es producto de la glándula pineal, que es una pequeña masa celular muy sensible a la luz situada en el centro del encéfalo humano, que produce y segrega la hormona melatonina. Su acción parece estar en relación con el ritmo diario de actividad biológica, así como con los ritmos estacionales y por lo tanto con el grado de luz disponible.

Todo cambio tiene una repercusión en nuestro organismo, poseemos una especie de reloj interno que controla nuestros ciclos del sueño y que está ligado a la relación de la luz con la oscuridad, nuestra retina envía señales al sistema nervioso en base a la cantidad de luz que hay en ese momento. Si ésta disminuye nuestro organismo libera sustancias que facilitan la conciliación del sueño.

Cómo afecta el cambio de hora

Cómo afecta el cambio de hora al descanso

Con el cambio de hora cambia también nuestra exposición a la luz y nuestro organismo puede verse alterado de algún modo, dificultando que conciliemos el sueño, como comentábamos antes, somos de costumbres y si siempre solemos dormir sobre la misma hora, al retrasar los relojes nuestro cuerpo necesitará unos días para asimilar el nuevo horario y puede que dormirnos cueste un poco más.

En algunos casos, puede incluso provocarnos algún trastorno como hipersomnia o insomnio y alterar nuestro estado de ánimo. Debemos tener en cuenta que, aunque no nos percatemos de ello, nuestro ánimo depende mucho de la cantidad de luz que percibimos. Al desaparecer el sol más temprano podemos sufrir cambios de humor, estando más apáticos e irritables y notando un cansancio extra al acabar el día.

Cómo afecta el cambio de hora

En el próximo mes de marzo cuando hagamos el cambio a la inversa y adelantemos los relojes una hora, además de perder esa hora de sueño durante la noche del cambio, de nuevo nuestro organismo tendrá que “sufrir” ese proceso de adaptación y pueden volver a aparecer esas dificultades para conciliar el sueño.

Una Sensación parecida al Jet-Lag

Nuestro ciclo de descanso se verá alterado y necesitaremos unos días para recuperarnos de esa sensación que los expertos comparan con el jet-lag que sufrimos cuando viajamos y que produce ese desajuste entre la hora interna de nuestro organismo y la hora ambiental.

Así que, a pesar de las posibles consecuencias negativas que puede producirnos, hay que pensar que solo durarán unos días hasta que nuestro cuerpo se adapte.

Cómo afrontar el cambio de hora en los niños

Esta variación por insignificante que parezca puede suponer un trastorno de carácter transitorio para nuestro organismo, y en especial, para el de los más pequeños de la casa; éstos aunque tienen una capacidad de adaptación muy superior a la de los adultos, pueden llegar a sufrir de un modo más agudo este tipo de alteraciones.

Cómo afecta el cambio de hora

Si tenemos niños en casa podremos comprobar que ellos son los que más acusan estos cambios, los pequeños de la casa se rigen por unas rutinas que para ellos son fundamentales, por lo que cualquier alteración puede suponerles un trastorno y e influir en su descanso. Comprobaremos que les cuesta más irse a la cama, aunque al día siguiente tengan que levantarse a la misma hora de siempre, lo que se traduce en una falta de sueño considerable que afectará a su estado de ánimo y a que les cueste más concentrarse y prestar atención.

Efectos en los más pequeños

Debemos prestar atención a los síntomas que muestran los niños/as y ayudarles a reprogramar su ciclo. Los más significativos pueden ser:

  • Ciclo de sueño alterado, con dificultad para dormir y para despertar por la mañana; esto genera cansancio, somnolencia, cambios de humor, nerviosismo, irritabilidad.
  • Disminución del apetito e incluso molestias digestivas.
  • Bajo rendimiento físico e intelectual, falta de concentración.

Prepararles para el cambio

Recordar que el sueño insuficiente en los “peques” hay que tomarlo como una señal de alerta. Ya que puede desencadenar en problemas más graves de salud: obesidad, trastorno del sistema inmunitario.

Los niños deberían dormir aproximadamente de 10 a 12 horas en edades comprendidas entre 3 a 6 años; 10 horas si tienen entre 6 y 12 años; 9 horas si están en la adolescencia.

Con este comentario, no queremos dar a entender que los síntomas citados, sean el motivo principal de estos problemas de salud. Solo que ante su persistencia, y asociados a otros, pueden indicarnos la existencia de algún otro tipo de trastorno en el niño/a. Ante esto, la Psicóloga y Psicoterapeuta infantil Sandra Martínez Larrosa, nos aconseja que realicemos a modo preventivo un plan de adaptación.  De esta forma los niños/as notarán poco o nada el cambio.

Plan de adaptación para los más pequeños

Alguna de las pautas que aconseja son las siguientes:

  • Principalmente, hay que reajustar el horario de sueño y comidas de forma gradual. Adelantando el tiempo varios minutos al día hasta llegar al cambio horario.
  • Respecto a la alimentación, tener presente que es recomendable que ingieran alimentos cada 3 o 4 h. Podemos elaborar menús completos, que sean nutritivos y energéticos a la vez que variados, para que no se aburran. Incluiremos frutas, verduras, proteínas, lácteos, carbohidratos.
  • Mantenerlos hidratados en todo momento.
  • Hacer un repaso al entorno de descanso. Es de vital importancia que el sueño sea reparador. Debemos procurarles espacios tranquilos, que les transmitan seguridad y bienestar. La habitación estará bien ventilada, a la temperatura correcta, 18º más o menos.  El colchón será el adecuado a su peso, firme, con tejido transpirable.
  • En la medida de lo posible, evitaremos las siestas, y por supuesto apagaremos la televisión sobre todo en las horas cercanas al descanso.
  • Fomentaremos la actividad al aire libre. Hay que sincronizarles con el sol y disfrutar al máximo; estar físicamente activo. ¡El ejercicio suave propicia el buen humor!

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Si seguimos estas pautas preventivas, no tiene por qué demorarse en exceso la situación. En unos días todo volverá a la normalidad. Sin embargo, de no remitir los síntomas se deberá acudir al pediatra para su valoración.

Para concluir y a modo de reflexión, hay que tener presente que a los niños debemos transmitirles unos hábitos de vida saludables y orientarles en la rutina diaria para conseguir una vida sana. Además, debemos prestar atención al sueño y descanso, puesto que son la base para mantener nuestras funciones básicas a punto diariamente. En definitiva ¡Dormir es vivir!

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