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Hermanos a la obra

En la extensísima variedad televisiva de la que disfrutamos actualmente podemos encontrar programas de todo tipo y para todos los gustos. Los amantes de la decoración tienen su espacio en el canal Divinity donde los fines de semana pueden pasarse las horas muertas disfrutando de distintos programas dedicados a esta temática. Uno de ellos es Hermanos a la obra.

Pero de entre todos estos programas de obras y decoración de casas hay uno que es el rey y os recomendamos, el de los famosos hermanos Scott. Une a dos hermanos gemelos que te buscan casa nueva, te la reforman y te la decoran a tu gusto, junto con una detallada cronología de cómo lo hacen y las diferentes dificultades que se van encontrando en el proceso y el resultado es una fórmula que es todo un éxito.

El programa de origen canadiense tiene como protagonistas a los hermanos gemelos Drew y Jonathan Scott, el primero es experto en bienes inmobiliarios y el segundo un profesional contratista. La dinámica siempre suele ser la misma, familias cuyas casas se han quedado anticuadas o pequeñas porque van a ampliar la familia o jóvenes parejas que buscan adquirir su primer hogar, ahí entran en acción nuestros gemelos.

Los compradores les indican a los hermanos una serie de características que debe cumplir la nueva casa como por ejemplo, número de habitaciones, amplio jardín, el barrio donde quieren vivir y el presupuesto máximo del cual disponen.

Las casas nuevas que cumplen dichas exigencias siempre suelen estar fuera del alcance de la economía de los compradores por lo que los gemelos les enseñan casas con mucho potencial y que pueden cubrir todas sus necesidades pero que para ello necesitan ser reformadas totalmente. Mediante un moderno programa de diseño por ordenador se les muestra a los futuros dueños como tirarán tabiques a diestro y siniestro, utilizarán los mejores materiales y los muebles más modernos hasta dejarles la casa que siempre habían soñado. Todo ello ajustándose al presupuesto establecido y en un plazo de unas 6 semanas, empieza el espectáculo.

Jonathan, el gemelo contratista, aparece en escena con su mazo, su cinturón de herramientas y su tupé inalterable y comienza a derribar paredes y muebles de cocina como si no hubiese un mañana, mientras Drew, el gemelo inmobiliario, acompaña a los compradores a tiendas de muebles para que elijan alguna encimera y unos cuantos cojines.

La emoción siempre está servida, porque al ser casas antiguas, siempre surge algún problema durante la reforma que hace peligrar tanto el presupuesto como el plazo de entrega de la vivienda, siempre hay una viga de carga que aparece tras derribar alguna pared y que no se puede tocar porque si no la casa se vendría abajo, o la instalación eléctrica es extremadamente peligrosa y hay que cambiarla entera y por supuesto el amianto, siempre hay amianto del que hay que deshacerse y que hará a los propietarios perder unos cuantos miles de dólares.

Pero los gemelos Scott son unos eficientes profesionales que van solventando con maestría cualquier imprevisto que pueda surgir y siempre consiguen tener la casa perfecta en el plazo establecido.

Las imágenes finales del show siempre nos muestran a los gemelos colocando los últimos detalles de decoración instantes antes de que entren los nuevos propietarios para quedarse boquiabiertos ante el cambio radical que ha sufrido su nueva casa.

Y es que si por algo engancha este programa, además de por su formato rápido y entretenido y sus simpáticos presentadores, es precisamente por esas reformas extremas que se nos muestran. Somos testigos directos de como una casa vieja y anticuada se transforma en la casa que todos desearíamos tener. Los hermanos Scott derriban paredes y hacen aparecer casi por arte de magia preciosas cocinas, cuartos de baño de ensueño y dormitorios con camas enormes y amplios vestidores.

Gracias a los gemelos estamos a la última en cuanto a decoración se refiere y nos guardamos unas cuantas ideas para ponerlas en práctica en nuestras propias casas.

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