¿Qué colchón es mejor para el bebé?

La llegada de un nuevo miembro a la familia siempre es una bendición, pero también puede causar miedos e inseguridades. Todo es nuevo, salvo que los padres no sean primerizos. Los cuidados que necesita el bebé nos causan dudas, sobre todo a la hora de dormir. La elección de un colchón adecuado para el bebé es fundamental, así como seguir una serie de recomendaciones. En este post te ayudamos a tomar la decisión.

Un colchón para bebés debe ser firme, ya que los huesos del pequeño están desarrollándose y necesitan una superficie firme para evitar malformaciones. Pero también debe ser una superficie adaptable, es decir que no ejerza presión sobre el cuerpo del bebé. El colchón no debe ser blando pero tampoco excesivamente duro. El bebé a su vez necesita libertad de movimiento y un colchón que no le transmita mucho calor, debe ser transpirable.

El colchón que mejor cumple todos los requisitos anteriores y que por tanto se recomienda como mejores colchones para bebé es el colchón con núcleo de muelles.

A la hora de completar el equipo de descanso de tu bebé debes terner en cuenta que: las almohadas no están recomendadas para menores de 2 años; el somier de madera de haya reduce las alergias; los barrotes de la cuna deben tener una medida de al menos 6 centímetros de ancho y una altura de más de 60 cm para evitar que el bebé pueda trepar o quedar atrapado.

El sueño del bebé

El recién nacido, en condiciones normales, suele dormir entre 18 y 20 horas al día. Poco a poco, y gracias a la intervención y colaboración de los padres, sus pautas respecto al sueño le ayudarán a estructurar mejor la distinción entre vigilia y sueño. A medida que pasen los meses, el pequeño dormirá menos horas en total, entre día y noche, pero más seguidas. La mayoría de esas horas se irán compactando durante la noche, mientras que, de día, el tiempo dedicado a dormir no irá más allá de dos o tres sueñecitos. Lo normal es que cuando haya cumplido un año duerma de media once horas al día.

A la hora de acostar al bebé, los médicos recomiendan hacerlo boca arriba para evitar la muerte súbita. El uso del chupete reduce riesgos ya que evita el sueño profundo del bebé y puede alertar a los padres cuando se despierta.

La temperatura de la estancia y la humedad son también un factor importante. Es recomendable que duerma en la misma habitación que los padres durante los primeros 6 meses.

¿Cómo puedo evitar el insomnio?

Conciliar el sueño es, en ocasiones, complicado. El estrés y las preocupaciones pueden ocupar nuestra mente y dificultarnos el descanso. Este tipo de problemas pueden derivar en trastornos del sueño, entre los que se encuentra el insomnio.

Aunque existen tratamiento médicos para ayudar a corto plazo, en este post vamos a ver una serie de recomendaciones caseras y naturales para evitar el insomnio:

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Tomar un baño caliente antes de dormir siempre ayuda. Pero hay que evitar que el agua esté demasiado caliente, queremos relajarnos, no agotar el cuerpo. Si es posible utilizad sales aromáticas que siempre ayudan.

Evitad la cafeína, el alcohol y la nicotina. Hay que tomar alimentos ligeros antes de irse a dormir para no tener el estómago pesado y sobre todo evitad las bebidas estimulantes.

Seguid los consejos de Remedios Populares, donde encontramos remedios de las abuelas que siempre funcionan, como la leche tibia o tomar agua de azahar con un terrón de azúcar.

También puede ayudarnos el yoga. En Sanamente.com encontraremos algunos ejercicios de relajación para realizar en algún momento del día. Se recomienda tratar de ejercitar la respiración abdominal.

El dormir en pareja puede ser un problema si hay ronquidos o si nuestra pareja se mueve en exceso. Un colchón grande puede ser una buena solución para encontrar su espacio. Hay dejarse aconsejar por profesionales del descanso.

El dormitorio debe tener una temperatura cercana a los 18 grados, ventilado y si quieres probar el Feng Shui puede ser una buena solución para armonizar tu espacio de descanso.

Las infusiones antes de dormir son una gran idea. Melisa, lavanda, hierbaluisa, poleo, en herbolarios pueden aconsejarte con mezclas para evitar el insomnio.

¿Conocéis más consejos? Nos encantaría conocerlos. Aprovechad el campo de comentarios para compartirlos. Gracias

Horas de sueño en la tercera edad ¿Cómo duermen nuestros mayores?

Con los años, el sueño de un individuo sano experimenta cambios destacables. La arquitectura del sueño se modifica con la vejez. Se duerme menos de noche, y además, de manera menos continuada, pero durante el día, los periodos cortos de sueño son más frecuentes. Las horas de sueño en la tercera edad se reparten a lo largo de las 24 horas del día.

Son esas pequeñas siestas las que compensan la reducción de horas dormidas durante la noche. Por lo tanto, puede decirse que el tiempo total de horas de sueño es similar al de cualquier persona adulta, aunque con distinta organización.

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Según esto, es perfectamente normal que una persona de 70 años duerma entre cinco y seis horas durante la noche y haga un par de siestas de diez a veinte minutos durante el día. Pero tampoco es raro que puedan dormir siete u ocho horas de noche.

Además, durante ese bloque de cinco o seis horas de sueño nocturno, los despertares inconscientes se hacen más largos al llegar a la tercera edad, pudiendo superar varios minutos.

¿Cuántas horas duermes?

Te proponemos un juego. ¿Qué tal si nos dices cuántas horas duermes al día? Para saberlo exactamente te dejamos algunos consejos. Es muy sencillo pero como casi todo en esta vida requiere de paciencia y constancia. A lo mejor los resultados te sorprenden y encuentras explicaciones a más de una sensación.

Nadie como nosotros mismos puede averiguar mejor las horas de sueño que necesita. Podemos calcular esta cantidad, por ejemplo, durmiendo una serie de horas diferente cada día. Durante las próximas jornadas debes ir recogiendo los datos: cuántos cafés hemos tenido que tomar para sentirnos más despiertos, cuántas páginas de nuestro libro de cabecera hemos podido acabar, o cuánto hemos aguantado delante del televisor después de comer sin tumbarnos a dormir la siesta. Sabrás si las horas que duermes durante la noche son las necesarias para rendir al máximo en tu día.

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Si vas en autobús o en metro y te pasas de parada o bien notas, que en cualquier momento del día, te meterías en la cama a dormir, será señal inequívoca de que la noche anterior no has dormido suficiente, sea en cantidad de horas o en calidad de sueño. O sea, que no tuviste un sueño reparador.

Hay gente que cree que nunca duerme. Lo que sucede en estos casos es que entran en pequeños episodios de somnolencia, llamados micro sueños, en los que no tienen la sensación de estar dormidos, pero sí son periodos de descanso que les son suficientes para no morir. Porque está demostrado científicamente que si una persona no durmiera nunca, no superaría los siete días de vida.

¡Cuidado! Si se duerme poco durante largas temporadas, la cosa se complica y la perdida de atención y concentración durante el día se incrementa.

Consecuencias de utilizar el portátil en la cama

Las camas están diseñadas para descansar el cuerpo entero de forma horizontal a no ser que por alguna limitación física se necesite levantar alguna parte de la misma. Si permanecemos mucho tiempo sentados en ellas, aunque apoyemos nuestra espalda en la almohada o elevemos el colchón para estar más cómodos, a medio plazo tendremos problemas de salud y nuestro colchón si nos es articulable se deformará. Por tanto, la respuesta es que sí es desaconsejable utilizar el portátil en la cama.

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Lo mejor es realizar cada actividad en el sitio que le corresponde. A la hora de dormir tenemos que intentar que las condiciones sean perfectas para descansar de una forma reparadora y levantarnos lo más descansados posible.

Muchas veces, el hecho de estar con el portátil en la cama significa trabajo. Justo antes de dormir deberíamos desconectar de todo y realizar tareas relajantes que nos inviten al sueño. Si estamos muy concentrados trabajando y no dejamos tiempo para pensar en otras cosas desde que apagamos el ordenador hasta que nos tumbamos, es muy probable que no conciliemos el sueño con facilidad, y si lo hacemos, tenemos posibilidades de no dormir como deberíamos.

Causas y síntomas del insomnio

No siempre que caemos en la cama rendidos de nuestro día, conseguimos dormirnos enseguida. Hay veces que nos cuesta conciliar el sueño, comenzamos a dar vueltas sin parar y nos desesperamos. En este post vamos a ver algunas de las causas y síntomas del insomnio.

El insomnio produce claros síntomas durante el día: cansancio, fatiga, mal humor, pérdida de concentración y de memoria. También puede dar lugar a alteraciones puramente físicas, como envejecimiento prematuro de la piel y alteraciones hormonales.

El insomnio es un síntoma, es decir, siempre hay una causa que lo provoca. Por lo tanto, para poder llevar a cabo un tratamiento adecuado, siempre hemos de intentar buscar la causa que lo produce. Es esencial realizar un buen diagnóstico.

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Algunos datos sobre el insomnio

El 30 por ciento de la población padece insomnio. Un 10 por ciento de tipo crónico, y el resto, transitorio.

El insomnio transitorio también puede desembocar en un insomnio crónico.

La presencia de una enfermedad crónica, el abuso de bebidas alcohólicas o de algún episodio de estrés reciente suelen tener relación directa con el insomnio de un paciente.

Los adictos al trabajo suelen tener muchas posibilidades de padecer insomnio.

 Las personas con tendencia al decaimiento y la depresión suelen padecer insomnio.

Nuestros compañeros de Colchones Relax, que fabrican productos en exclusiva para Colchones.es, nos hablan sobre el insomnio en este vídeoconsejo.