Causas y síntomas del insomnio

No siempre que caemos en la cama rendidos de nuestro día, conseguimos dormirnos enseguida. Hay veces que nos cuesta conciliar el sueño, comenzamos a dar vueltas sin parar y nos desesperamos. En este post vamos a ver algunas de las causas y síntomas del insomnio.

El insomnio produce claros síntomas durante el día: cansancio, fatiga, mal humor, pérdida de concentración y de memoria. También puede dar lugar a alteraciones puramente físicas, como envejecimiento prematuro de la piel y alteraciones hormonales.

El insomnio es un síntoma, es decir, siempre hay una causa que lo provoca. Por lo tanto, para poder llevar a cabo un tratamiento adecuado, siempre hemos de intentar buscar la causa que lo produce. Es esencial realizar un buen diagnóstico.

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Algunos datos sobre el insomnio

El 30 por ciento de la población padece insomnio. Un 10 por ciento de tipo crónico, y el resto, transitorio.

El insomnio transitorio también puede desembocar en un insomnio crónico.

La presencia de una enfermedad crónica, el abuso de bebidas alcohólicas o de algún episodio de estrés reciente suelen tener relación directa con el insomnio de un paciente.

Los adictos al trabajo suelen tener muchas posibilidades de padecer insomnio.

 Las personas con tendencia al decaimiento y la depresión suelen padecer insomnio.

Nuestros compañeros de Colchones Relax, que fabrican productos en exclusiva para Colchones.es, nos hablan sobre el insomnio en este vídeoconsejo.

¿Te levantas cada mañana con buen pie?

El despertar, además del propio dormir, también puede marcar significativamente el resto de nuestro día. Es fundamental levantarse con buen pie -como se suele decir-. Si nos levantamos con el pie izquierdo, probablemente no será uno de los mejores día de nuestra vida. Ir a la cama a una hora razonable es fundamental para levantarse con buen pie.

Cada persona suele relacionarse con un estado anímico que determina su amanecer cotidiano. Los hay que se despiertan rápidamente. Apenas abren los ojos, ya se ponen en acción, hablan alto, se mueven rápido y programan su día mientras se lavan los dientes o desayunan. De un brinco, se plantan en el estado de plena vigilia.

Despertar-positivo

Pero muchos otros se toman su tiempo, porque su despertar es mucho más lento. Estirarse para desperezarse es una de las pocas cosas que les permite su motor, aun frío y permanecen algunos minutos despiertos sobre la cama.

Normalmente, aquellos que tienen un despertar rápido son los que prefieren acostarse pronto y madrugar. En cambio, a las personas con un despertar lento, parece que nunca les llega el momento de acostarse.

Formas de despertarse

Hay dos tipos de despertares: el espontáneo y el provocado.

En el despertar espontáneo, es nuestro propio cuerpo quien nos obliga a activar el estado de vigilia. Normalmente, es porque ya hemos cargado suficientemente nuestras pilas.

En el despertar provocado intervienen estímulos externos. Pueden ser de tipo auditivo, el más frecuente, táctil u olfativo. El más común es cuando suena el para muchos «odiado» despertador o para los más tecnológicos, la alarma del móvil.

Beneficios de dormir la siesta

La siesta es uno de nuestros bienes más preciados, se dice que la inventamos los españoles. Hoy la hemos exportado a muchos lugares, ha llegado incluso hasta nuestras antípodas, donde existen hoteles que ofrecen una cama para dormir ese ratito. En este post vamos a ver por qué hay que dormir una pequeña siesta después de comer.

El mejor momento para iniciar una siesta es como os decía justo después de comer y puede tener una duración variable, entre media hora y una hora y media. Aunque los expertos recomiendan no alargarla en exceso, todo depende de la edad.

Para los adultos con 20-30 minutos basta, nos ayudará a afrontar con energía la tarde y nos ayudará a reposar la comida. Si es en un sofá cómodo mejor. Si dormimos la siesta en la cama, puede que la alarguemos en exceso, pero todo depende de los gustos o la comodidad del sofá de cada uno.

siesta

En el caso de los bebés y niños, lo mejor es una siesta más larga, a poder ser en la cuna o en la cama. Su descanso después de comer debe ser más duradero para que el alimento se digiera mejor y se convierta en energía.

Las personas muy mayores y enfermos también es conveniente que tomen siestas más largas y en la cama. Su cuerpo necesita periodos de descanso más largos para recuperar fuerzas.