Ictus, ¿se puede prevenir? Recomendaciones

En el post de hoy vamos a hablar del ictus cerebral. Os hablamos de sus causas, síntomas, tratamiento y de si existe alguna forma de prevenirlo. Además veremos qué dicen los expertos respecto a la recuperación.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), un ictus es una “Enfermedad cerebral de origen vascular que se presenta de un modo súbito”. Etimológicamente, la palabra ictus procede del latín y significa ataque o golpe.

¿Qué es el ictus?

Citando a la Sociedad Valenciana de Neurología, “El término ictus o enfermedades cerebrovasculares hace referencia a cualquier trastorno de la circulación cerebral, generalmente de comienzo brusco, que puede ser consecuencia de la interrupción de flujo sanguíneo a una parte del cerebro (isquemia cerebral) o la rotura de una arteria o vena cerebral (hemorragia cerebral)”.

En la jerga popular, el ictus tiene también otras denominaciones: infarto cerebral, trombosis, embolia, derrame cerebral, apoplejía. De ahí, que muchas veces se provoque confusión en cuanto a los distintos tipos: isquemia cerebral o hemorragia cerebral. Atendiendo a cifras, tres de cada cuatro ictus son isquemias cerebrales y solo uno de cada cuatro son de origen hemorrágico.

ictus cerebral

¿Qué causa los ictus?

No existe una única causa que haga que la persona sufra un ictus. Hay varias causas probables que lo provocan. Entre ellas están: arteriosclerosis o envejecimiento de las arterias por la edad (se puede acelerar este envejecimiento por el consumo del tabaco, la diabetes, el colesterol alto, la hipertensión crónica), pequeños coágulos que llegan al cerebro de otras partes del cuerpo y hemorragias cerebrales producidas por la rotura de la pared arterial.

Síntomas a tener en cuenta para minimizar las consecuencias 

En un alto porcentaje de casos, el ictus da señales que es importante saber ver y relacionar con él, para acudir cuanto antes a un centro médico. Cuanto más rápido se actúa mayor probabilidad hay de que las secuelas no sean graves y por tanto, la recuperación es mejor y más rápida.

Estas señales se pueden experimentar en su totalidad o podemos sufrir solo una. Independientemente de la cantidad, es fundamental cuando las notemos, acudir a un centro sanitario.

  • Falta de fuerza o movimiento en las extremidades superiores o inferiores, cara o un lado del cuerpo.
  • Acorchamiento brusco o falta de sensibilidad en alguna parte del cuerpo.
  • Dolor de cabeza intenso que aparece de forma brusca.
  • Pérdida de equilibrio o caídas sin justificación.
  • Torpeza para hablar o expresarte con palabras.
  • Pérdida de visión o visión borrosa en uno o los dos ojos.

¿Cuál es su pronóstico?

Una vez que hemos sufrido un ictus nos podemos enfrentar a varias situaciones: la recuperación inmediata en los casos de haber sufrido un ataque isquémico transitorio, una recuperación a corto plazo (semanas o meses después) cuando se ha cogido a tiempo y por último sufrir secuelas de por vida o incluso el fallecimiento cuando el ictus ha sido muy grave o no se ha actuado a tiempo.

Además, hay que tener en cuenta que una vez que hemos sufrido un ictus el riesgo de que volvamos a sufrir otro aumenta.

Como dato, la Sociedad Española de Neurología señala que los ictus son la tercera causa de muerte en hombres y la primera en mujeres. Además, según sus cifras, una sexta parte de la población española tendrá un ictus en su vida.

Prevenir el ictus

¿Se puede prevenir el ictus?

Las cifras son altas, pero podemos minimizar el riesgo de sufrir un ictus incluyendo en nuestra vida una serie de hábitos saludables.

  • Es importante mantener la tensión arterial en los niveles correctos, hay que evitar tener la tensión alta. Para ello es importante reducir el estrés, evitar alimentos fritos o con demasiada grasa y reducir el consumo de sal.
  • Evita fumar, las bebidas alcohólicas y drogas.
  • Realizar ejercicio a diario, adecuado a la edad y condición física de cada persona.
  • Llevar una dieta equilibrada con el aporte calórico y proteico adecuado a nuestro gasto energético. Además es fundamental una buena hidratación. Mantener en niveles correctos el colesterol, los triglicéridos y el azúcar.
  • Mantener una buena calidad de sueño. Dormir entre 7 u 8 horas diarias.
  • Hay que tener en cuenta que algunos anticonceptivos y medicamentos pueden en bajas probabilidades provocar un ictus.

Estos son algunos de los hábitos que te ayudan a minimizar el riesgo de sufrir un ictus. Además, son recomendables para evitar otro tipo de enfermedades y para mejorar tu esperanza y calidad de vida.

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