Trucos y consejos para dormir bien en las noches calurosas

Como dice una conocida canción «El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó». Pero, lo que para unos es motivo de alegría y disfrute, para otros puede no serlo tanto. La estación de la luz es también la del calor. Y esto puede generar, entre otras cosas, lo que se conoce como insomnio estival. En el post de hoy vamos a daros algunos consejos y trucos para que conciliar el sueño sea más fácil en las noches calurosas y vamos a recomendarte colchones para calurosos ¡o noches calurosas!

Antes de hablaros de los consejos, me gustaría hablar un poco de las causas que nos llevan a este insomnio estival. Pueden ser diversas, pero las podemos agrupar en tres:

  • La luz. Hay más horas de luz solar y esto hace que nuestro cerebro genere menos melatonina, la hormona, que participa en el proceso del sueño.
  • El calor. El aumento de la temperatura hace que sea más difícil dormir.
  • Nuestros hábitos de vida cambian. Pasamos más tiempo en la calle, aumentamos la horas de ocio, comemos y bebemos más, etc. Y todo esto afecta al ciclo normal del sueño.

De estas tres causas, la que nos preocupa y suele incomodarnos más a la hora de descansar bien, es principalmente el calor, ya que es una de las sensaciones que nos hará más difícil mantenernos en la cama.

Según la web practicopedia, el 40% de los españoles padece insomnio en verano. Si eres tú uno de ellos te animo a seguir alguno de los consejos que te damos a continuación. Eso sí, no te aconsejo seguir el ejemplo de este caluroso bulldog, el remedio será peor que la enfermedad.

Dormir fresquito

¿Qué podemos hacer si, debido al calor, no podemos dormir?

No poder dormir cuando lo deseamos es algo que nos suele alterar bastante, empezamos a dar vueltas y la queja se instaura en nuestra cabeza. ¡Ay, qué calor! Esta es la frase con la que empezamos a ponernos cada vez más y más nerviosos. ¿Qué hacer?

– Utilizar el aire acondicionado o un ventilador con precaución

Lo recomendable es que no esté en el dormitorio y a una temperatura que oscile sobre los 22 grados. Hay que tener cuidado ya que puede perjudicar nuestra salud, bien porque pude causarnos un enfriamiento, bien, porque si los filtros están sucios, puede facilitar alergias u otros síntomas como fatiga, tos, irritación en los ojos, dolor de cabeza y de garganta, estornudos, congestión y una sensación de opresión en el pecho. Lo ideal es un ventilador que mueva el aire de la habitación, y que no nos apunte directamente a la cama.

altas temperaturas

– Aumentar la circulación del aire

Ayudará a que el aire caliente del ambiente saque el exceso de calor de nuestro cuerpo que es más caliente. Para ello, dejaremos varias ventanas abiertas, y que la brisa entre en diferentes direcciones.

– Jugar con persianas, toldos, cortinas…

Como ya hemos dicho, jugar con las ventanas para generar una corriente de aire es muy útil. Otro sencillo gesto, es jugar con las persianas. Durante el día mantenerlas bajadas para que no entre el calor. Los toldos y cortinas también nos pueden ayudar a que el sol no incida tan directamente en el interior de nuestra casa. Por la noche recoger toldos y cortinas, y si es posible subir las persianas y abrir las ventanas. Los ventanales grandes hacen más efecto lupa, por lo que dejan pasar más calor. Las ventanas pequeñas son por lo tanto mejores para evitar las altas temperaturas.

ventilar-habitacion-calor-

-Cambia de habitación

La orientación de la casa también influye. Si tienes varias habitaciones en casa, múdate durante el verano a aquella en la que dé el sol por la mañana pero no lo haga por la tarde, que es cuando la temperatura más aumenta. Otra opción, si nuestra casa es de dos pisos, es mudarnos a la parte inferior. El aire caliente tiende a subir, por lo que en la parte baja de la casa se estará más fresquito.

Cuantas más cosas y muebles tengamos, más calor acumularemos. En nuestro post sobre decoración para el verano, ya os aconsejábamos que es hora de desprendernos de todo aquello que nos sobra, pues por si te faltaban motivos, aquí tienes uno más. ¡Acumular, da calor!

Algunos aspectos muy importantes que también nos ayudan

-Mantener la rutina

A nuestro organismo le va bien tener unos horarios y unos biorritmos. Con la llegada del verano, las vacaciones, conciliar el trabajo con nuestros hijos,… se trastoca la rutina. Si nos acostamos tarde y agotados, dormiremos menos horas y peor, y nos despertaremos cansados. Intenta mantener un horario fijo, ¡al menos hasta que te vayas de vacaciones!

-Dormir la siesta

Una siesta de 20-30 minutos es recomendable para dormir mejor por las noches. Descansar en las horas más calurosas puede ayudar a dormir mejor luego. Diferentes médicos lo recomiendan.

siesta

– Tomar abundante líquido durante el día

Beber abundante líquido a lo largo de todo el día, entre 2 y 4 litros, para evitar eliminarlo rápidamente. De esta forma el cuerpo estará hidratado durante la noche. Por otro lado, mejor no beber en las dos horas antes de dormir para evitar levantarnos a medianoche. Aunque las temperaturas sean muy altas, los expertos no aconsejan beber los líquidos muy fríos.

beber liquidos en abundancia

-Cenar ligero

Este consejo nos puede valer para todo el año, ya que es aconsejable no cenar mucho si queremos dormir bien, pero en especial hay que tenerlo en cuenta en esta estación. Cuando estamos haciendo la digestión, nuestro estómago aumenta la temperatura, si cenamos muy pesado, el esfuerzo y la temperatura serán mayores. Verduras, frutas y alimentos fáciles de procesar como ya os recomendábamos en otro post, 5 recetas de cenas ligeras para dormir bien en verano nos ayudará mucho.

CENA ligera

-Evitar beber cafeína, alcohol y otras bebidas estimulantes e hipoglucémicas

Bebidas como el café, té, alcohol, gaseosas, etc. tienen un efecto estimulante en nuestro organismo. Asimismo, la ingesta de dulce nos puede provocar una hipoglucemia que nos impida dormir.

-No hacer ejercicio justo antes de dormir

El deporte activa nuestro organismo en líneas generales, por lo que no es recomendable llevarlo a cabo antes de dormir. Si nos gusta caminar, dar un paseo, hacer yoga o taichi, nadar o hacer algún otro deporte suave, podemos hacerlo dos horas antes de acostarnos, si no queremos dar muchas vueltas en la cama.

-Darse una ducha tibia antes de dormir

Darnos una ducha antes de acostarnos hará que el cuerpo se adapte a la temperatura. Los expertos recomiendan que la ducha no sea con agua a menos de 18 grados y que tenga una duración no superior de 10 minutos para evitar tener calambres.

La ducha con agua fría puede producirnos una sensación inicial refrescante, pero después tendremos de nuevo una gran sensación de calor. El agua tibia nos facilitará una sensación de frescor más duradera. Podemos colocar un recipiente con agua en la mesita y si lo necesitamos durante la noche, refrescarnos las muñecas, nuca y cara.

-Dormir con un pijama de algodón

Si te gusta, puedes dormir desnudo, aunque algunas personas piensan que esto puede hacer que nos enfriemos, sobre todo de madrugada. Además al dormir sin ropa no se evapora la humedad entre el cuerpo y la superficie en la que estamos descansando, por lo que pasaremos calor casi seguro. Si usas pijama, mejor que sea de algodón. El algodón es un material que transpira y nos permite tener una sensación fresca. Esta es la mejor elección para las noches de verano.

-Los tejidos de la ropa de cama

Al igual que os comentábamos del pijama, el tipo de material de los tejidos que visten la cama afectará en relación a cuánto calor nos dé. Los materiales naturales y porosos transpiran mejor y ayudarán a evitar la sensación pegajosa. Los tejidos ligeros de algodón respiran bien. Podemos buscar de este material o antisudor para las sábanas, edredones, almohadas, cubrecolchones y cojines del colchón.

El color del dormitorio podemos decir que también «refresca». Por ello el blanco y los colores claros son los que os recomendamos para esta época.

ropa de cama en tejidos naturales

-El colchón

El colchón también es muy importante y no podemos pasarlo por alto. Intenta que esté compuesto de materiales de calidad, ya que éstos permiten que nuestra piel transpire libremente, evitando la sensación de calor.

La mejor elección para los durmientes calurosos es el colchón de muelles, que es transpirable y tiene una buena ventilación gracias a la estructura hueca en su núcleo. Los colchones de látex, viscoelástica no son la mejor opción en este caso.

En Colchones.es encontrarás una gran variedad de colchones de muelles que además añaden extras como el tejido Strech -elástico y transpirable que garantiza el flujo de aire continuo y evita la condensación de humedades-, malla 3D y airfresh -permite una perfecta transpirabilidad del colchón, y la libre circulación de aire por su interior-, estos modelos ayudan a que el cuerpo respire de forma natural evitando la sudoración.

-Dormir de lado

Esta es la forma en la que menos parte de nuestro cuerpo roza con el colchón, por lo que hay menor sensación de calor.

Estoy segura que con todas estas posibilidades, este verano el insomnio será cosa del pasado. Para cualquier consulta relacionada con la elección del colchón o cubrecolchón, así como sobre los consejos y trucos que os damos, no dudéis en dejarnos un comentario, también podéis llamar al teléfono gratuito  900.701.086. Nuestros expertos en descanso os aconsejarán.

¡Feliz verano y feliz descanso!

La mejor forma de volver a conciliar el sueño y no desvelarnos

Después de un día de locos, en el que las prisas y el estrés te han acompañado desde primera hora del día, llegas a la cama completamente rendid@, te duermes pero a mitad de noche, te despiertas y no puedes volver a dormir. Esta situación nos ha ocurrido a much@s. En este post vamos a ver algunos consejos y trucos para volver a conciliar el sueño.

Recuperar el sueño es posible

Estoy completamente convencido de que la escena de esta imagen te resulta familiar, de hecho, puede que la hayas sufrido hace apenas unas horas. Hay quienes se desvelan de tal forma que luego resulta casi imposible conciliar el sueño durante la madrugada, haciendo que el día siguiente sea un verdadero infierno interminable. ¿Qué hacemos cuando esto sucede?, ¿Cómo podríamos recuperar el sueño interrumpido?

Lo primero es averiguar la razón por la cual no podemos dormir de un tirón. Pueden ser muchos los motivos pero en la mayoría de ocasiones el problema está en nuestros pensamientos, ya que vivimos acostumbrados a llevarnos los problemas a la cama, queremos resolverlos y nunca logramos desconectar del todo. Como es de esperar, llega un momento en el que ese estado de nerviosismo ante las preocupaciones del día a día pasa factura.

Relájate, lo más importante es comprender que la cama está para descansar y no para convertirla en el turno de trabajo y análisis de los problemas. Ya puedes contar con el mejor colchón (punto que pienso tratar más adelante), que si no liberas tu mente, no podrás disfrutar del placer de dormir.

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Me he desvelado, ¿Cómo consigo volverme a dormir?

Contar ovejitas ya no se lleva, ahora se cuentan preocupaciones. Quizá sea esta la razón principal por la que luego no podemos recuperar el sueño, pero te diré una cosa, la mejor forma para lograrlo es jugando con tus pensamientos al igual que ellos lo hacen con nosotros.

Estás en la cama, pero siempre puedes cerrar los ojos y marcharte al lugar que quieras, al igual que permites que los problemas te aborden en medio de la noche, también puedes irte a una montaña, a una playa o a cualquier otro lugar que te proporcione tranquilidad. Aunque no lo creas, es mucho más sencillo de lo que imaginas.

Si te centras en dormir, lo más probable es que termines dando vueltas sobre la cama, pero si distraes tus pensamientos con algo que te gusta, verás cómo te relajas y vuelves a dormirte. El truco es la respiración, cuando nos encontramos en un momento de calma, la respiración se regula, permitiendo que el cuerpo se relaje hasta el punto en el que fácilmente se puede volver a dormir.

A tener en cuenta antes de entrar en la cama

Queda claro que los problemas del día a día se deben quedar fuera de la cama, incluso que preocuparnos por volver a conciliar el sueño provocará que no lo logremos, al igual que levantarnos si no es necesario. Mientras que evadirnos y desconectar es una muy buena opción que tenemos para impedir que el desvelo se prolongue.

Ahora bien, ¿Cómo está tu colchón? Te lo pregunto porque éste influye en tu descanso mucho más de lo que crees. Al igual que un gran modelo permite convertir el descanso en un auténtico placer, deberías saber que uno viejo y en mal estado podría ser el motivo por el que a media noche tus ojos se abran sin posibilidad de volver a cerrarlos.

Cuida el colchón y cuida tus preocupaciones, es la única forma que tienes para volver a recuperar el sueño y no pasar las noches dando vueltas de un lado para otro. Dormir es un placer, ese espacio de tiempo en el que descansa el cuerpo y la mente, no permitas que nada lo estropee.

Si conoces otro truco o consejo que funciona para volver a conciliar el sueño y evitar el insomnio nos encantaría conocerlo. Puedes compartirlo utilizando el campo de comentarios de este blog, o a través de nuestra página de Facebook de Colchones.es o mencionando a @colchonesES en twitter, te haremos RT. Gracias por tu colaboración.

¿Por qué en los días de lluvia nos sentimos somnolientos?

Como dice el refranero español: «En abril aguas mil». Estamos sin lugar a dudas en unos de los meses del año con mayor índice de precipitaciones. Y nos preguntamos ¿Por qué tenemos más sueño en los días de lluvia?

Los días lluviosos, junto al cambio de hora, la primavera, hace que algunas personas se sientan más cansadas, somnolientas… y es que el clima afecta, y que la temperatura sea la adecuada durante el descanso: no pasar ni frío, ni calor. Y por eso os recomendamos colchones para frioler@s, personas que suelen pasar frio durante la noche, y colchones para caluros@s, las que suelen pasar calor.

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Dormir en un avión es posible, te descubrimos cómo

Algunas personas tienen la suerte, si están mínimamente cómodas, de poder dormir a pierna suelta en cualquier sitio y a cualquier hora que se lo propongan. Pero para los que no es así y no tenemos esa facilidad, algunas circunstancias como son la de ir volando a 10.000 metros de altitud, con ruido, luz artificial, fuera de horas nocturnas o fuera de una cama,… incrementan la dificultad de conciliar el sueño. En este post vamos a daros algunas claves y trucos para dormir en un avión.

La mayoría de nosotros hemos viajado o tendremos que viajar en algún momento en avión. Unas veces por placer, otras por trabajo,… utilizar el avión como medio de transporte es cada vez más fácil y accesible, y por ello, en los últimos años lo demandamos más. Es el medio preferido en viajes rápidos donde el tiempo se acorta significativamente. Además, se convierte casi en el único medio de transporte que nos planteamos cuando queremos ir «al otro lado del charco».

Pero muchas veces, la idea del «vuelo en sí», de las numerosas horas en el avión y la dificultad para descansar en el mismo, hace que empecemos el viaje con «el pie torcido». En este post vamos a darte algunas sugerencias para que en tu próximo viaje consigas dormir durante un vuelo largo, en una cama improvisada en postura sentada, durante unas horas. Para que cuando llegues a tu destino puedas disfrutar con todas las energías de tu viaje.

Dormir en un avión

Consejos para dormir en un avión

La revista de viajes traveler nos da algunas sugerencias al respecto para que, sin ir en clase preferente, nos parezcamos al niño de la foto.

Los principales consejos son:

Ropa cómoda: nos referimos a ropa de tejidos blandos como pantalones de chándal, camisetas, sudaderas, leggings, etc. Es decir, no nos vamos a poner el pijama, pero tampoco vamos a ir ceñidos, con el traje de chaqueta o con un vestido de fiesta. Este punto es muy importante: comodidad.

Además es importante ir «como una cebolla», llevar varias capas. En los aviones, hay momentos en los que se pasa calor y otros en los que el aire acondicionado hace que «nos helemos de frío». Llevar un pañuelo o chal para el cuello es una buena idea también.

– El calzado: Si nuestro vuelo es de muchas horas, es posible que nuestros pies se hinchen y que requieran un poco de atención. Descalzarse durante el viaje es una opción para facilitar la circulación sanguínea. Para ello podemos llevar un par limpio de calcetines o una zapatillas blandas de las que se utilizan en lugares donde no se puede entrar con calzado de la calle y que son casi similares a las zapatillas de estar por casa.

Este tema, aún así, puede ser delicado si nuestro compañero de asiento es muy escrupuloso, pero es un aspecto necesario para descansar en un trayecto largo.

– Mantita y almohada: podemos llevar una pequeña almohada de viaje para sujetar el cuello. También una mantita ligera nos arropará y será lo más parecido a estar «como en nuestra cama». Normalmente ambos elementos los suministra la propia aerolínea que opera el vuelo.

– La postura:  «para gustos colores», dice el refrán. Quizás la que mejor se acomoda a nuestras preferencias es estar reclinados en el asiento y doblar ligeramente la cabeza hacia un lado.

dormir en los aviones

Tapones y antifaz: pueden ser de gran ayuda para conseguir dormir. El silencio en los aviones no es uno de sus fuertes, por ello, unos tapones para los oídos o ir escuchando una música suave y relajante nos puede inducir al sueño y minimizar los ruidos. Un antifaz que nos aísle de la luz puede ser otro complemento útil a poner en nuestro bolso de mano.

Evitar el café, el té, las bebidas cola y cualquier otra bebida estimulante antes y durante el vuelo para que las sustancias energizantes no hagan efecto en nuestro cuerpo. Al contrario de lo que podemos creer, tampoco es recomendable beber alcohol si queremos dormir.

Beber agua para no deshidratarnos, hará más difícil conciliar el sueño. O tomar alguna infusión caliente como: manzanilla, tila, melisa, valeriana… Oler esencia de lavanda, etc. Os recomendamos la lectura de nuestro post remedios naturales para conciliar el sueño. Algunos alimentos como el pavo, el pan caliente, las almendras y el plátano por contribuir a relajar los músculos, también pueden ayudar. El zumo de apio, gracias al magnesio que lo compone, trabaja como un relajante natural, ayudándonos a dormir.

Escoger asiento de ventanilla: si es posible elegir, este aspecto nos permitirá apoyar la cabeza en el hueco de la ventanilla, el resto de pasajeros nos molestarán menos al moverse y nuestros compañeros de asiento no nos interrumpirá el sueño si quieren salir al pasillo.

– Una dosis de paciencia y buen humor: es importante no engancharnos en nuestros pensamientos repetitivos del tipo «no puedo dormir», «ay que frío», «ay que calor», «cuanto ruido», «que aburrimiento», «llevo … horas sin pegar ojo», etc. Esto no favorecerá en absoluto que tengamos un vuelo agradable y que conciliemos el sueño.

Paciencia y buen humor. Tenemos que tener claro, que probablemente no tengamos un sueño seguido de 8 horas y totalmente placentero como si estuviésemos en nuestra cama o en la mejor suite de un hotel. Pero, un buen libro, nuestra música para serenarnos y canciones que propician el sueño, utilizar algunas técnicas de relajación centradas en la respiración, y todos estos pequeños consejos harán un vuelo agradable, y tocarás tierra gritando ¡dormir en un avión, sí es posible!

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Prevenir y evitar el Jet lag

Un largo vuelo en avión puede tener otras consecuencias además del viaje en sí. Si tras el viaje experimentamos insomnio, cansancio, confusión en la toma de decisiones o al hablar, fatiga, dolor de cabeza, mareos, malestar general, problemas digestivos como vómitos, diarrea o estreñimiento, irritabilidad, falta de memoria, apatía, etc. estamos padeciendo una de las consecuencias de volar, lo que se conoce con el nombre de «Jet lag» y que se produce cuando hacemos un vuelo largo debido a la descompensación horaria (se da en vuelos de más de dos horas).

Llamamos Jet lag al desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los periodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar en avión a largas distancias, a través de varias regiones horarias. Cuando viajamos varios husos horarios, tanto al este como al oeste, el ciclo de luz-oscuridad y los horarios de nuestros hábitos diarios se trastocan.

Cómo combatir el insomnio

Cómo combatir el Jet lag

Para combatir el Jet lag, lo mejor es:

Ir aclimatándonos al horario de nuestro destino con días de antelación. Así, si viajamos hacia el Oeste tendremos que ir levantándonos y acostándonos progresivamente más tarde los días previos al viaje. Mientras que si viajamos al Este, tendríamos que hacerlo al revés, siendo más madrugadores y acostándonos más temprano.

El sol puede ser nuestro aliado a la hora de prevenir el Jet lag. Si viajamos hacia el Oeste tenemos que asegurarnos de que nos dé el sol tras la llegada durante la tarde y evitar la luz de la mañana. Al revés si viajamos hacia el Este, donde tendremos que asegurarnos que nos dé bien el sol a la mañana tras salir del avión y evitar el de la tarde.

– También es importante dormir bien antes de empezar el viaje y, una vez que ya hayamos llegado, fijar todos los horarios (comidas, cenas, sueños, etc…) al lugar en el que estés. Por mucho sueño que tengamos a plena mañana o por muy pocas ganas de dormir que tengas a medianoche, es esencial seguir esta rutina desde el principio para evitar el Jet lag.

– Tener en cuenta todos los consejos que os hemos dado antes relacionados con la alimentación e hidratación durante el vuelo.

– Tomar zumo de pomelo. Su buena reputación para evitar el Jet lag se debe a que estimula el hígado y hace que las toxinas – acumuladas por la falta de sueño, la alimentación deficiente, la deshidratación… – se liberen pronto, haciendo que el cuerpo se reponga más rápido del desgaste sufrido.

– Si el Jet lag ya ha hecho acto de presencia, algunos profesionales recomiendan un tratamiento farmacológico basado en melatonina, una hormona que liberamos durante la fase de oscuridad y que está implicada en la regulación de los ritmos circadianos, es decir, en los ciclos de luz-oscuridad a los que acoplamos los periodos de sueño y de vigilia y que son los que se ven alterados. Tomar medicamentos es una elección personal, en cualquier caso os recomendamos si decidís hacerlo, que sea el médico quién os valore y os lo recete, él es el experto.

Puedes aprovechar el campo de comentarios de este post para contarnos tu experiencia de dormir en los aviones. Nos encantaría también conocer si tienes algún consejillo que nos pueda ser útil a la hora de conciliar el sueño en este medio de transporte o para prevenir/superar el Jet lag, estaremos encantados de leerlos y compartirlos.

Y sobre todo, ¡Feliz vuelo!

La siesta y consejos para que echar una cabezadita en verano sea más beneficioso

Qué bien sienta echarse una cabezadita después de comer ¿no os parece?. Algunos de vosotros prácticamente la necesitaréis para poder afrontar el resto de día y otros simplemente lo haréis por puro placer. Lo que está claro es que con las altas temperaturas parece que todos estamos más cansados y el cuerpo nos pide hacer un descanso mucho más que en invierno ¿verdad que sí?

Después de comer, la sangre se concentra en el estómago para hacer la digestión, baja la temperatura corporal, lo que facilita el sueño. Quienes busquen no «caer en sus garras», deben huir del sofá y ponerse a hacer cualquier tarea para mantenerse activo y despiertos.

siesta

¿Qué beneficios nos aporta la siesta en verano?

Al descansar a mitad del día lograremos aliviar tensiones físicas, prevenir el estrés, disminuir el riesgo de accidentes cardiovasculares, aumentar la capacidad de concentración, el rendimiento y la productividad; reflejos, capacidad de razonamiento y pensamientos se verán más agudizados. Así que ya no necesitáis excusas, hay muchísimos estudios que demuestran los beneficios físicos y psicológicos de la siesta, más aún en verano, cuando la tensión es algo inferior.

Pero no todo son beneficios, si queréis perder peso, tal vez hacer la siesta habitualmente no sea la mejor de las opciones ya que ralentiza el metabolismo lo que provoca la acumulación de grasas y un descenso de la quema de calorías. Por eso, en verano son mejores más comidas de menos cantidad cada una. El mejor paseo, al amanecer o después de una cena «tempranera».

¿Es beneficiosa para todos? Sí, por supuesto. Aunque también es verdad que las personas con determinadas profesiones se ven mucho más favorecidas que otras: personas con trabajos rutinarios (la monotonía puede pedirnos a gritos hacer un parón para descansar), es bueno que descansen para evitar accidentes o lesiones fruto de convertir el desempeño en rutina y por otro lado, profesionales creativos como pueden ser publicitarios y periodistas.

siesta verano

Cómo es la siesta perfecta

Al despertar, a veces, nos encontramos más cansados, con una sensación de malestar, atontamiento y con menos capacidad para hacer un trabajo que antes de echarnos a dormir. ¿Cómo puede ser esto? ¿dónde está el fallo?:

  • Es importante hacer una comida ligera, sobre todo en verano. Las comidas copiosas son la causa de «siestas pesadas», con sueños intranquilos.
  • La temperatura de la habitación debe ser agradable, sin notar frío o calor.
  • La duración ideal de una siesta es de 20 a 30 minutos. Intentar no pasar de 1 hora; el cerebro entra en un sueño profundo que de ser interrumpido provoca mal humor, malestar.
  • Es bueno cualquier sitio para hacerla, quien pueda permitírselo que la haga en la cama (aunque corremos el riesgo de sobrepasar la duración ideal).

El doctor Gonzalo Pin Arboledas, coordinador de la Unidad del Sueño del Hospital Quirón de Valencia, dice «el ser humano tiene como dos o tres ‘ventanas’  durante el día que le inducen al sueño. Por ello, dormir durante un pequeño periodo de tiempo ayuda al cuerpo a soportar mejor el día«También explica que «en niños menores de 5 años la siesta es una práctica estrictamente necesaria para el desarrollo físico y neurológico».

Pedro Mayoral, doctor especialista en el sueño en distintos hospitales y miembro de la Sociedad Española del Sueño, expone «la realización de la siesta produce una relajación muscular que facilita que el aparato digestivo pueda realizar la digestión de una forma más eficaz; sin embargo cuando se toman siestas demasiado largas se pueden alterar los ciclos de sueño y sufrir insomnio durante la noche».

Espero que toméis buena nota de los consejos y los pongáis en práctica, ¡dulces sueños!

Soy Elena, y ésta ha sido mi primera publicación para Colchones.es -aunque llevo mucho tiempo escribiendo en mi blog sobre belleza y salud-. Estaré encantada de compartir con vosotr@s éstas y otro montón cosas.

Cómo afrontar el cambio de horario en los niños con algunos trucos

Nos encontramos a las puertas de una nueva estación, la estación de la luz, de las actividades al aire libre, de la manga corta…decimos adiós a la gripe, al frío, a los abrigos, ¡y saludamos con optimismo a la primavera! Su llegada, viene acompañada por el cambio horario, una hora más de luz solar que supondrá un ahorro energético de aproximadamente un 5%. Esta variación por insignificante que parezca puede suponer un trastorno de carácter transitorio para nuestro organismo, y en especial, para el de los más pequeños de la casa; éstos aunque tienen una capacidad de adaptación muy superior a la de los adultos, pueden llegar a sufrir de un modo más agudo este tipo de alteraciones.

Este leve trastorno entra en debate entre expertos de salud, con posturas en contra, que defienden que los efectos son inapreciables, y los que apoyan la idea de que se pueden presentar estos pequeños trastornos para la salud de los niños/as y de la población en general.

En el libro Biología Básica de G. Morcillo e I. Portela, encontramos una explicación científica a este tema; nos cuentan que todo es producto de la glándula pineal, que es una pequeña masa celular muy sensible a la luz situada en el centro del encéfalo humano, que produce y segrega la hormona melatonina. Su acción parece estar en relación con el ritmo diario de actividad biológica, así como con los ritmos estacionales y por lo tanto con el grado de luz disponible.

colcha niño facil y sencillo

Debemos prestar atención a los síntomas que muestran los niños/as y ayudarles a reprogramar su ciclo. Los más significativos pueden ser:

  • Ciclo de sueño alterado, con dificultad para dormir y para despertar por la mañana; esto genera cansancio, somnolencia, cambios de humor, nerviosismo, irritabilidad.
  • Disminución del apetito e incluso molestias digestivas.
  • Bajo rendimiento físico e intelectual, falta de concentración.

Recordar que el sueño insuficiente en los “peques” hay que tomarlo como una señal de alerta, ya que puede desencadenar en problemas más graves de salud como la obesidad y el trastorno del sistema inmunitario. Los niños deberían dormir aproximadamente de 10 a 12 horas en edades comprendidas entre 3 a 6 años; 10 horas si tienen entre 6 y 12 años; 9 horas si están en la adolescencia.

Con este comentario, no queremos dar a entender que los síntomas citados, sean el motivo principal de estos problemas de salud, sólo que ante su persistencia, y asociados a otros, pueden indicarnos la existencia de algún otro tipo de trastorno en el niño/a. Ante ésto, la Psicóloga y Psicoterapeuta infantil Sandra Martínez Larrosa, nos aconseja que realicemos a modo preventivo un plan de adaptación, para que de esta forma los niños/as no noten apenas el cambio. Alguna de las pautas que aconseja son las siguientes:

  • Principalmente, hay que reajustar el horario de sueño y comidas de forma gradual, adelantando el tiempo varios minutos al día hasta llegar al cambio horario.
  • Respecto a la alimentación, tener presente que es recomendable que ingieran alimentos cada 3 o 4 h. Podemos elaborar menús completos, que sean nutritivos y energéticos a la vez que variados, para que no se aburran. Incluiremos frutas, verduras, proteínas, lácteos, carbohidratos.
  • Mantenerlos hidratados en todo momento.
  • Hacer un repaso al entorno de descanso, es de vital importancia que el sueño sea reparador. Debemos procurarles espacios tranquilos, que les transmitan seguridad y bienestar. La habitación estará bien ventilada, a la temperatura correcta, 18º más o menos; el colchón será el adecuado a su peso, firme, con tejido transpirable.
  • En la medida de lo posible, evitaremos las siestas, y por supuesto apagaremos la televisión sobre todo en las horas cercanas al descanso.
  • Fomentaremos la actividad al aire libre, tenemos que aprovechar esa hora extra de luz, hay que sincronizarles con el sol y disfrutar al máximo; estar físicamente activo. ¡El ejercicio suave propicia el buen humor!

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Si seguimos estas pautas preventivas, no tiene por qué demorarse en exceso la situación, en unos días todo volverá a la normalidad. Sin embargo, de no remitir los síntomas se deberá acudir al pediatra para su valoración.

Para concluir y a modo de reflexión, hay que tener presente que a los niños debemos transmitirles unos hábitos de vida saludables y orientarles en la rutina diaria para conseguir una vida sana. Además debemos prestar atención al sueño y descanso, puesto que son la base para mantener nuestras funciones básicas a punto diariamente. En definitiva ¡Dormir es vivir!